Editorial
A partir del siglo XVI, los africanos llegaron en condición de esclavitud al Virreinato del Perú para trabajar en forma forzada en las haciendas. El primer africano que se tiene registro arribó junto con los conquistadores de los Trece de la Isla del Gallo y fue parte de la expedición de Alonso de Molina que desembarcó en Tumbes en 1526.
Su aporte a la independencia del Perú fue de gran importancia. El ejército libertador liderado por José de San Martín estaba compuesto en su mayoría por soldados de afrodescendientes. Ellos tuvieron destacada participación en la guerra de la independencia en Chile y Perú. Su enorme sacrificio se evidencia en el número de sobrevivientes de la campaña militar. Según la académica argentina Miriam Victoria Gomes, de 2,500 soldados que cruzaron la Cordillera de los Andes, solo fueron repatriados con vida 142.
La llegada de la etapa republicana no significó en forma inmediata su libertad para aquellos que todavía vivían en condición de servidumbre, postergación y olvido. No fue hasta que el gobierno de Ramón Castilla abolió la esclavitud el 3 de diciembre de 1854.
A causa de la enorme injusticia contra esta comunidad que constituye el 3.6% de la población, según el censo de 2017, el Estado peruano publicó una resolución suprema denominada “Perdón Histórico al Pueblo Afroperuano” el 28 de noviembre del 2009, debido a “los abusos y discriminación cometidos en su agravio” al mismo tiempo reconoció su esfuerzo en “la afirmación de nuestra identidad nacional, difusión de valores”.
Hoy, la cultura afroperuana tiene un papel destacado en las artes, música, poesía y las letras, y la religión han contribuido a la formación de la identidad peruana. Nombres como el poeta Nicomedes Santa Cruz, el tradicionalista Ricardo Palma, el costumbrista Pancho Fierro o el pintor José Gil de Castro son algunos nombres que se pueden sumar a reconocidos artistas del ambiente musical, entre otros, como Lucha Reyes, Porfirio Vásquez, Susana Baca, Arturo “Zambo” Cavero y Perú Negro, grupo de danza reconocido en los principales escenarios del mundo.
La lucha contra la discriminación y el racismo y por un mayor reconocimiento de sus aportes es aún una tarea inconclusa que el Estado peruano sigue trabajando desde una perspectiva pluricultural e inclusiva. Como indica el mensaje de saludo de la Presidencia de la República, se debe seguir destacando el aporte de esta comunidad a nuestro país “por su contribución en la preservación de su identidad y cultura que es motivo de orgullo para el Perú”.