Editorial
“[...] hoy se conmemora el Día del Servidor Público con el fin de rendir homenaje y reconocer a las servidoras y servidores públicos que contribuyen con su labor, compromiso y vocación de servicio a contar con un mejor país”.
No nos estamos refiriendo a personas anquilosadas tras un escritorio en alguna perdida oficina, esperando la hora de salida. Los servidores públicos son en su mayoría funcionarios que trabajan con dedicación y mística aun en condiciones difíciles y a costa de su propia seguridad.
Pensemos en los maestros de escuelas públicas rurales que deben trasladarse largas distancias para enseñar y tratar de cambiar las vidas de niños mediante la educación. O el personal sanitario que viaja días enteros en embarcaciones fluviales para inmunizar a la población de las comunidades nativas en nuestra Amazonía. O en los médicos, técnicos y enfermeras que perdieron sus vidas luchando contra el covid-19 durante la pandemia.
Todos ellos demuestran y demostraron con su esfuerzo la mística y el compromiso del servidor público peruano y son la prueba de que trabajar por el país no es solo un empleo, sino también un privilegio y un honor.
Por ello, hoy se conmemora el Día del Servidor Público, con la finalidad de rendir homenaje y reconocer a las servidoras y servidores públicos que contribuyen con su labor, compromiso y vocación de servicio para contar con un mejor país.
Es cierto que hay mucho por hacer en el objetivo de tener un equipo de funcionarios debidamente capacitados, profesionales, honestos y que sean los mejores en sus respectivas áreas de especialización. Por eso, la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) impulsa la profesionalización en el Estado, por medio de concursos de méritos transparentes y éticos, a fin de garantizar el ingreso a la administración pública solo de los más solventes.
Para tener una idea más clara de cómo un servicio civil deficiente entorpece el desarrollo, es conveniente considerar que uno de los problemas de los gobiernos regionales radica en la falta de capacidad técnica para formular de forma correcta proyectos de inversión que cumplan con los requisitos exigidos en la legislación y que estén debidamente justificados. Tal deficiencia ocasiona el retraso de las obras y, por consiguiente, no aporta a solucionar dificultades en sus comunidades ni a mejorar la calidad de vida de la población.
Al contrario, superar este problema con un cuerpo de gerentes técnicamente capacitados dinamizará el desarrollo nacional y favorecerá a superar la pobreza y la falta de acceso a servicios básicos.
Por lo expuesto, reconocemos la importancia de los servidores públicos en el país y hacemos votos porque todos los esfuerzos desplegados con el propósito de profesionalizarlos tengan éxito, pues ello redundará en un Estado más eficiente y profesional.