Editorial
La CAN, la más antigua organización de integración de Sudamérica se enfoca en trabajar en beneficio de los 115 millones de ciudadanos de los cuatro países miembros.
El planeta enfrenta nuevos retos que demandan una mayor integración de sus pueblos. Las naciones andinas, a diferencia de otros Estados que buscan unirse, exhibe enormes ventajas comparativas para continuar desarrollando sus potencialidades. Compartimos semejante herencia cultural, hispana e indoamericana, el mismo idioma y, además, un territorio similar que se divide en costa, sierra y selva.
La guerra en Ucrania y la pandemia del covid-19 han afectado a nuestras economías en los últimos tres años y requerimos volver por la senda del crecimiento que nos permita crear puestos de trabajo, con el fin de mejorar el ingreso de nuestra población.
Por eso, las exportaciones andinas continúan creciendo en el mundo. Solo del 2021 al 2022 se expandieron 19.5%. Las ventas del Perú a los propios países del bloque también siguen creciendo a una tasa promedio anual de 11.3%. Si en 1969 nuestros envíos llegaban a 11 millones de dólares, el año pasado superaron los 3,188 millones de dólares. Para continuar por este camino, la CAN prioriza la transformación digital y la tarea de contar con un Centro Regional de Inteligencia Fitosanitaria.
En la tarea de crear nuevos puestos de trabajo, el bloque se dedica especialmente a impulsar la competitividad y la diversificación de sus empresas.
En el caso del Perú, 2,798 empresas, la mayoría micro, pequeñas y medianas unidades productivas (mipymes), exportaron 3,175 productos a los países de la comunidad. Esta actividad ha permitido diversificar nuestra producción debido a que el 88% correspondieron al sector no tradicional.
El fenómeno del calentamiento global nos obliga a desarrollar fuentes de energía renovables. Por eso, la CAN trabaja intensamente para consolidar la integración energética por medio de las interconexiones eléctricas.
Los reciente fenómenos migratorios de la región y la intensificación del contrabando de madera, la minería ilegal, la trata de blancas y el tráfico de drogas nos obligan a seguir trabajando en conjunto para una efectiva identificación de nuestros habitantes. Un gran paso ha sido el Estatuto Migratorio Andino, para la correcta identificación de los ciudadanos andinos, lo cual nos ayuda a resguardar la seguridad de nuestras fronteras.
Como indica la ministra de Relaciones Exteriores, Ana Cecilia Gervasi, el Perú, que ejerce este año la presidencia pro tempore, se enfoca en la modernización y fortalecimiento de la institución. Así enfrentaremos estos enormes desafíos regionales y globales.