Opinión
Antropóloga/Especialista de WIEGO
Según el último censo (2017), el 10% de la población total del país tiene algún tipo de discapacidad, lo que equivale a más de tres millones de personas, dos terceras partes con discapacidad visual o motora. Algo más de la mitad son mujeres y una de sus principales carencias son el nivel educativo y el desempleo. De acuerdo a las aproximaciones de la Encuesta de Hogares (Enaho) 2022, un 69% de los comerciantes en vía pública son mujeres, muchas en edad reproductiva. Cabe destacar la presencia también de adultos mayores, así como de personas con discapacidad.
Para atender a esta población vulnerable existen leyes, políticas y entidades específicas en los tres niveles de gobierno. El Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis) debería coordinar con las Oficinas Municipales de Atención a la Persona con Discapacidad (Omaped), las cuales deben encargarse de proteger, organizar y promover la inserción laboral de este sector poblacional.
Otra alternativa de emergencia para no dejar sin empleo a las personas con discapacidad que trabajan en las calles, debería ser su inclusión en programas de reubicación de ambulantes en lugares adecuados. Pero ello requiere que estos programas sean realmente exitosos y sostenibles en el tiempo.
Estos procesos de reubicación urgen de un enfoque integral que tome en cuenta el perfil de los sujetos involucrados, promueva la inclusión de personas con discapacidad y fomente la colaboración entre instituciones. Solo por medio de un abordaje estratégico y coordinado se podrá lograr resultados diferentes y sostenibles respecto a este sector del empleo informal.
El 2022 llegó el índice de pobreza urbana al 24%; para enfrentar esta realidad urge una acción coordinada, efectiva y articulada entre los ministerios de Trabajo y Promoción del Empleo, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Midis, con la finalidad de atender de manera integral a esta importante masa de población desatendida y desprotegida.
Si realmente buscamos obtener resultados diferentes, es imperativo que dejemos de hacer lo mismo. Para alcanzar el éxito en este proceso de reubicación del comercio en la vía pública, es necesario la implementación de medidas que aborden las raíces del problema y consideren las necesidades de todas las personas involucradas.
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