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  • de mayo de 2026

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Semana de madres

Puro corazón: conozca a las Familias Acogedoras que dan hogar temporal a menores en vulnerabilidad



Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


1.

Por tradición personal, Liliana Prieto arma el árbol dos días antes de la Nochebuena. Pero en el 2021 lo hizo la primera semana de diciembre. Al día siguiente, recibió la llamada que esperaba: le dijeron que tenían una niña que necesitaba de su hogar. “En la mañana nos avisaron y por la tarde ya la teníamos en brazos”.

Ahora A. tiene 2 años 7 meses y está feliz en este hogar del distrito de Comas, formado por Liliana y su esposo, Anderson Ñahuincopa, ambos profesores. Ambos saben que A. fue concebida por una adolescente también en situación vulnerable, que hay un tema de desprotección familiar, denuncia.

Liliana no puede concebir y con su esposo se decidieron por la adopción, pero se enteraron del programa de Familia Acogedoras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp) y decidieron postular en setiembre del 2021. Les dijeron que en cualquier momento los llamarían, y tres meses después se convirtieron en padres: ya tenían a la pequeña A. en casa. Desde esa primera Navidad, A. recibió muchos regalos y es tratada como una sobrina, como una nieta más de la familia extendida.

“Sabemos que es [su estancia es] temporal, pero nos atrajo tener un niño, cuidarlo. Sabemos que vienen de espacios donde tiene algún tipo de peligro y decidimos participar del programa”, dice la docente de 41 años de edad.

Ha sido un proceso de adaptación y un “hermoso aprendizaje mutuo”. A. llegó en el tiempo de la pandemia y los esposos Ñahuincopa pudieron estar con ella las 24 horas. Para cuando se reactivaron las actividades educativas presenciales, la pequeña estaba “más madura” para afrontar. Ahora, cuando papá y mamá salen a trabajar ella va a un nido por la casa y corre a sus brazos cuando los papás la recogen.

Cuando A. llegó, les decía “oye, quiero esto”. Los esposos trabajaron siempre con la ayuda de la psicóloga de la UPE (Unidad de Protección Especial), quien los guió. “Yo le decía que me diga ‘tía’ o ‘madrina’, porque ella sabe que tiene una mamá, pero a los días le nació de manera natural decirnos ‘papá’ y ‘mamá’”.

Los esposos conocen a la madre biológica de la niña, pero la comunicación con ella se ha cortado porque no cumple con lo que la UPE le está exigiendo. “Se nota que la joven quiere a su niña, pero le falta el apoyo de su familia, un soporte”.

“Este año me siento más convencida de celebrar el Día de la Madre. A., con su cariño y las canciones que aprende en el colegio, me enseña a ser mamá”, dice Liliana. En su iglesia, los esposos han dado testimonio de su experiencia como familias y ya hay parejas que evalúan convertirse en una familia acogedora. “Es bonito a través del programa poder darle una estabilidad y un tiempo de felicidad a un niño. No importa si el niño se quedará contigo, así lo quisiéramos, pero solo Dios y el destino lo determinarán. Por ahora, somos felices dándole amor”.

2.

En noviembre del 2019, los esposos Milagros Olivares y Francisco Rodríguez, que tampoco habían tenido la oportunidad de ser padres biológicos, decidieron apuntarse en el banco de familias acogedoras del Mimp: una amistad les contó del programa, lo bueno y lo malo, y ellos se animaron. “Nos interesó. Es una manera diferente de dar amor”, define Milagros.

Ahora, en su hogar sanisidrino, tienen a su cargo a dos niños: J., de tres años y medio, y un bebé de año y medio. Primero llegó J. Era solo un bebé de 4 meses que había sido abandonado (se conoce la identidad de la madre, pero está no habida). Los esposos no olvidan la fecha: J. llegó el sábado 29 de febrero del 2020. A las dos semanas se inició la cuarentena en el país por la pandemia del covid-19. Desde entonces, Milagros dejó la odontología para dedicarse a tiempo completo al hogar.

Mientras todos los negocios cerraban las puertas, los Rodríguez Olivares se apoyaban en familiares y amigos para abastecerse de las cosas básicas que necesitaba el bebé. Visitaban vestidos de astronautas el centro de salud para los chequeos del niño y regularizar las vacunas que no sabían si tenía o no.

Pero los esposos siempre soñaron con una familia numerosa. Y cuando J. cumplió los 2 años, llegó el segundo bebé. M., con solo 21 días de nacido. Un dato triste del que poco se habla: con la pandemia aumentó en el país el número de niños abandonados.

M. fue abandonado, pero al medio año la abuela paterna se enteró de su existencia y fue quien puso el nombre al menor. Los padres no están interesados en el bebé, solo la abuela está en el proceso. La UPE favorece este acercamiento entre la abuela biológica y la familia acogedora.

J. ahora trata al bebé como su hermano. Suele jugar con él, se buscan. J. está en el nido por las mañanas y se pega bastante a Francisco, su papá, un ingeniero de sistemas que hace teletrabajo y cuando termina sus labores y abre la puerta de su oficina se ponen a jugar.

“Creo que es un amor inmensamente grande. No podría decir si diferente al que siente una mamá biológica. Ellos llegan para que nosotros los ayudemos, pero a la vez ellos nos llenan el corazón. Son bebitos, pero en su mirada hay agradecimiento y mucho amor”, dice Milagros. Su suegro los anima a que siga creciendo la familia, falta otro niño, les dice. Y aquí lo que sobra es amor.

***

En la actualidad. el Banco de Familias Acogedoras del Mimp cuenta con 527 familias aptas. De ellas, 354 familias y personas están acogiendo a 404 niños, niñas y adolescentes (NNA), pues hay casos que acogen a grupos de hermanos. Del total, 239 son personas solas, mayormente mujeres.

Del 2018, cuando se estructuró el programa, con la reglamentación del Decreto Legislativo N° 1297, a la fecha, el Mimp ha recibido a 1,682 familias aspirantes. De ellas, 690 calificaron. Sin embargo, la pandemia del covid-19 afectó el programa.

“La pandemia trajo dos situaciones, una muy crítica y la otra preocupante”, resume la titular de la Dirección General de Niños, Niñas y Adolescentes del Mimp, María del Carmen Santiago. Por un lado, la pandemia aumentó la vulnerabilidad de los NNA, con una mayor desprotección. “Con la pandemia empeoró la salud mental de los padres y el rol parental fue afectado. Aumentaron los casos de riesgo de desprotección familiar. A la par, el número de familias acogedoras disminuyó por el tema económico. Por ello, hoy solo 354 de 690 familias están acogiendo, las demás reúnen los perfiles, pero por el momento no pueden recibir niños, se están reorganizando”.

El programa no otorga subvenciones económicas a las familias acogedoras. La única excepción es cuando se hacen cargo de NNA con discapacidad. De acuerdo con la evaluación que hagan los especialistas se puede otorgar hasta 1,300 soles mensuales por menor a cada familia o persona acogedora. En esta situación, el programa beneficia a 61 menores.

Santiago explica que en nuestro país hay muchos NNA en desprotección y por lo cual es necesario aumentar el número de familias acogedoras “para no institucionalizarlos”. Más o menos, las UPE reciben a diario entre 20 y 30 niños, en el ámbito acional.

“Necesitamos espacios para que estos NNA puedan desarrollarse, porque hay violencia en sus hogares. Las cifras demuestran que la mayor vulneración de los NNA es la violencia en el propio entorno familiar. Todavía pervive en nuestra sociedad la idea de que los hijos son propiedad de los padres y que la violencia es una forma de educar. Todo eso trae graves consecuencias en la salud de los NNA y su relación con sus cuidadores. Por ello, el Estado debe intervenir para tomar medidas y retirarlos del entorno familiar.

Las cifras del Mimp señalan que el 80% de los NNA que están en con familias o personas acogedoras vuelven a sus casas. Santiago rescata que hay un esfuerzo de las familias y un trabajo con los especialistas, pero hay otro porcentaje que no vuelve a sus hogares jamás y un tercer grupo que va a los centros de acogimiento residencial.

La funcionaria subraya que las familias acogedoras reciben permanentemente la orientación de los profesionales del Mimp, y el NNA no pierde contacto con sus padres biológicos. “Cuando un niño toma cariño a sus padres acogedores, las personas deben ayudarlo a entender que ellas lo cuidan, le dan cariño como padres, hasta que los NNA puedan volver con su papá o mamá. Es importante que el vínculo esté claro”, explica.

Recuerda que el proceso de adopción es otro camino, distinto al de las familias acogedoras. Que cuando el Poder Judicial, de darse el caso, declara la desprotección del menor, este pasa al proceso de adopción. Y sí, se ha dado casos excepcionales que las familias acogedoras han adoptado a los menores.

Requisitos para una persona o familia acogedora: 

Ser mayores de edad, accede al programa de forma voluntaria, no es importante el estado civil.

En caso hubiera hijos en el hogar, es necesario recibir también la opinión de los NNA y medir su grado de madurez.

Se debe tener una salud física y mental adecuada para asumir los diversos gastos que implican tener un NNA a cargo.

No pueden acceder personas con antecedentes por delitos contra los NNA.

La evaluación de la documentación demora un día y la evaluación general un mes.

El mínimo de estadía de un NNA en un hogar acogedor es de un día y un máximo de 2 años. Hay extensiones de excepción.

Las personas o familias interesadas en el programa pueden recibir información en la línea gratuita 1810 o en la web del Mimp.

Cifras:

43% de las familias y personas acogedoras se encuentran en Lima.

404 nna viven con 354 familias y personas acogedoras.