• MIÉRCOLES 17
  • de junio de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
OBSERVACIONES

El síndrome del edificio enfermo


Editor
Giancarlo Ameghino

Gerente de Gestión y Desarrollo Humano del Grupo Crosland


De acuerdo con la OMS, hasta un 30% de las edificaciones nuevas o rehabilitadas están “enfermas”. Esto significa que las instalaciones pueden estar compuestas por edificios herméticos, sistemas de ventilación inexistentes o insuficientes, materiales de construcción de baja calidad, entre otras características.

Por estas causas, los trabajadores también podrían llegar a sufrir irritación, sequedad y escozor en ojos, nariz y garganta, así como estornudos, hemorragias nasales, respiración dificultosa, erupciones cutáneas, náuseas, mareos y ronquera. Además, es posible que aumente la incidencia de infecciones respiratorias. En los peores casos, se puede llegar a producir asma, rinitis crónica o neumonitis.

Las condiciones en las estructuras pueden aumentar los índices de absentismo laboral en las compañías. Cuando el absentismo se incrementa, los miembros de un equipo se ven perjudicados, pues otro colaborador debe asumir las funciones del empleado ausente o, de lo contrario, las labores quedarán suspendidas. En cualquier caso, la productividad de toda la empresa es afectada, ya que se aplaza la entrega de documentos, retrasando gestiones y coordinaciones.

Por otro lado, el absentismo también puede dañar el clima laboral, pues las personas que se encargan de cubrir las responsabilidades del colaborador ausente pueden no sentirse cómodas. Esto, a su vez, podría ocasionar un aumento en la rotación de personal.

El SEE eleva el número de ausencias, comprometiendo los ingresos de la organización. Ante ello, se hace vital crear ambientes armoniosos que permitan trabajar adecuadamente y, sobre todo, cuidar la salud de los trabajadores.

Para corregir las instalaciones de un edificio “enfermo” se recomienda una limpieza y un mantenimiento adecuados de los conductos de ventilación, así como de los equipos de climatización, conseguir una temperatura ambiental que oscile entre los 21 °C y 23 °C, poseer un nivel de ruido adecuado, contar con una iluminación equilibrada (sin exceso de brillos), etcétera.

Así, se podrá tener un adecuado espacio de trabajo, factor determinante para la eficiencia. Los ambientes sanos no solo ofrecen un mejor rendimiento, también aumentan la motivación del equipo y ayudan a reducir el estrés, producto, por ejemplo, del alto absentismo. Esto es capaz de fomentar vínculos más armoniosos entre los compañeros y crear un clima laboral positivo. Sin lugar a dudas, un espacio saludable influirá positivamente en los resultados de la compañía.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.