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Editor de Cultura
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Era natural de Supe, al igual que su colega y contemporánea Tilsa Tsuchiya. También coincidía con ella el ser descendiente de un migrante japonés.
Es otro nikkéi el que se ha encargado de montar la ambiciosa muestra del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica “Una mirada al legado de Venancio Shinki”: el chalaco Jaime Higa.
De acuerdo con el curador, él ya había tenido un acercamiento a la obra de este artista de Supe cuando estuvo al mando de una más pequeña en el Centro Cultural Peruano-Japonés.
“Por eso los hijos me encargan trabajar en este homenaje a su padre”, comenta al Diario Oficial El Peruano.
Exploración permanente
Higa menciona que se encuentran obras muy tempranas hasta piezas hechas ya en sus últimos años. Viéndolas cronológicamente, desde lo que hace a fines de 1950 en la Escuela de Bellas Artes, hasta lo más cercano en el tiempo, se percibe, de acuerdo con el curador, las ganas de experimentar.
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Por ejemplo, en su más temprana etapa existen algunos coqueteos con la pintura abstracta, pero también incursiona en el grabado, en especial con la técnica italiana conocida como intaglio.
Luego se inclinó por lo figurativo. En su última etapa echó mano de la técnica conocida como recortes.
Otro aspecto que rescata Higa es la variedad de temas que inspiran a Shinki. Una constante es, por ejemplo, el toro, pero también la creación de una propia mitología o la presencia del desierto costero peruano.
Asimismo, sus trazos, cuando representan a una mujer, siempre tienen un toque de erotismo, incluso cuando se trate de una figura maternal.
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El curador explicó que a Shinki lo marcaron algunos hechos de su infancia y juventud. Quedarse huérfano de padre y madre muy pequeño es un suceso que marcó su devenir profesional.
Acerca de la mitología, Higa explicó que los viajes de Shinki a Italia motivaron que se inspirara en las es
La pasión
Pero una curiosidad que se encuentra en esta selección de cuadros son los que dedicó a Jesucristo. La familia le ha comentado a Higa que Shinki no era especialmente devoto ni hablaba de religión.
Sin embargo, durante Semana Santa se contagiaba del espíritu de las fechas y pergeñaba unos cuadros de Jesús durante su calvario. Son piezas muy atípicas en el contexto de su variado registro.
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Una de las curiosidades es que cada vez que hacía estos cuadros por Semana Santa elegía hacerlo con diferentes técnicas.
Jaime Higa indicó que esta exposición retrospectiva presenta obras que no se habían expuesto antes o que no figuran en ningún catálogo. Entre estas rarezas, un postre para los amantes del arte, se encuentra el cuadro que Venancio Shinki tenía colgado en su cuarto.
El curador hace notar como muestra de la curiosidad del artista de Supe por experimentar que incluso en la década de 1970 creó juegos en los que se creaban figuras de distintos colores con unas piezas de metal. Un ejemplo de ello se exhibe en la presente exposición.
Dato
70 obras de Venancio Shinki se exponen en la muestra.