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  • de abril de 2026

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Quiñones en alas de gloria: conozcamos el legado humano de uno de los héroes máximos del Perú

Hoy se conmemoran los 109 años del nacimiento del héroe máximo de la Fuerza Aérea del Perú, José Quiñones Gonzales.

Sus virtudes personales como honroso hijo, buen amigo, sobresaliente deportista, leal compañero y, sobre todo, ejemplar ciudadano consolidan su actitud y gran vocación siempre al lado correcto de la ética profesional.

Convencido del necesario y permanente aprendizaje, José Quiñones fue un real descubridor de experiencias. Logró tener diversas fuentes de inspiración y un ideario para buscar la sabiduría y, con ello, proyectar su vida.

Camino del guerrero

Nació muy cerca a los inicios de la Primera Guerra Mundial, el 22 de abril de 1914, en el puerto norteño de Pimentel, en la provincia lambayecana de Chiclayo.

Bajo el símbolo de Marte, parecía un predestinado al camino del guerrero. El profesor alemán Karl Weiss, quien dirigió por muchos años el colegio San José de Chiclayo, coincidió en sus inicios laborales con la etapa escolar del popular Pepe Quiñones, en la enseñanza y el empleo de planeadores.

Alzando vuelo

Durante muchas horas de clases, Weiss buscaba generar identidad entre los jóvenes norteños con los vuelos y la práctica aerodinámica de los planeadores.

En estos talleres, los alumnos debían conocer los planos, armar y desarmar cada estructura, así como desarrollar los conocimientos aerodinámicos para finalmente realizar prácticas controladas. Es en este contexto que nuestro aviador militar desarrolla un gran apasionamiento por fortalecer sus habilidades al vuelo, conociendo al milímetro cada perno o tuerca, así como la funcionalidad del sistema completo.

Alumno sobresaliente

Más adelante, Quiñones practicó y sobresalió en diversas disciplinas deportivas, moldeando una figura atlética y con mucha energía en el juego de la pelota vasca –deporte muy popular en la época–, en el que brilló en el ámbito nacional.

Su sentir patriótico y preocupación por el país lo convirtieron en un joven muy informado de las innumerables crisis nacionales y mundiales: la gripe española, las dos constituciones políticas (1920-1933), la crisis económica de la Bolsa de Valores de Nueva York (1929), la revuelta de Trujillo (1932), el conflicto con Colombia (1932-1934), y los diversos problemas en las fronteras sur y norte. Todos estos hechos forjaron en él un gran espíritu patriótico.

Todos estos hechos afectaron la coyuntura política nacional, sobrellevando los problemas y venciendo innumerables situaciones en el período de las entreguerras mundiales.

Fueron épocas también muy complejas y de mucha expectativa para la aviación militar, que de manera acelerada se consolidaba en las funciones necesarias para la defensa nacional y el desarrollo descentralizado.

Convicción militar

José Quiñones ingresa a la Escuela Central de Aeronáutica Jorge Chávez en el verano de 1935 con la férrea convicción militar de que habría momentos fundamentales y de crisis para el país y que la única opción era estar preparado al 100% para estar a la altura de los acontecimientos.

Durante su formación como aviador militar, Quiñones logró las más altas calificaciones como piloto, demostrando una habilidad única que no ha podido ser igualada (ver recuadro).

Grandes influencias

Hay tres personajes que influenciaron de manera notable en su perfil aeronáutico militar: el comandante José Raguz, director de la escuela entre 1935 y 1936. De quien heredará una especial cosmovisión y óptica académica sobre las funciones del aviador en las líneas de protección y las capacidades de la aviación como herramienta estratégica en la defensa.

Estas ideas se pueden notar en el artículo “El caza en alerta”, que escribió el propio Quiñones, publicado en la Revista Aviación (edición N° 45, 1939).

Otro gran aviador influyente fue el general Enrique Bernales Bedoya, su gran instructor y a quien, junto con su hermano Salvador, les dedica su valiente “vuelo invertido”, el día de su graduación, el 21 de enero de 1939, logrando llevar en maniobra acrobática a su Caproni Ca.113 en posición invertida a metro y medio del suelo del aeródromo de Las Palmas.

Finalmente, del coronel Francisco Secada Vignetta aprendió a ser un excelente oficial, tanto en lo humano como en lo profesional. Ejemplo básico de quien es un héroe de la Guerra con Colombia y quien en 1966, como senador de la República, propuso la ley que lo denomina como héroe nacional a Quiñones y declara día festivo el acto de su inmolación.

Asciende al grado de teniente el 28 de enero de 1940. Quiñones, pese a tu corta experiencia, integra las tripulaciones de la 41ª Escuadrilla del XXI Escuadrón de Chiclayo con los aviones de caza North American NA-50, los más avanzados. Las naves son desplegadas de manera inmediata a la zona de frontera norte, durante el conflicto militar con Ecuador en julio de 1941.

Batalla de Zarumilla

El miércoles 23, dando inicio a las maniobras de contraataque, se realiza la batalla de Zarumilla, cubriendo la misión de atacar las baterías antiaéreas y tropas en convoyes en la zona de Quebrada Seca y Rancho Chico.

Despegan a las 07:50 horas, bajo la revisión técnica de su amigo y mecánico, el suboficial Carlos Raffo, quien menciona que Quiñones escribe en una de sus bombas de 100 libras lo siguiente: “Lamento mucho darles esta clase de saludos”, como una clásica costumbre aeronáutica.

Después de navegar tácticamente hacia el objetivo, la escuadrilla es atacada con fuego enemigo, teniendo todos diversos impactos, pero el avión XXI-41-3, de Quiñones, es alcanzado de manera letal; en total estado de convicción, el aviador llega hasta el sacrificio e impactando contra las baterías logra silenciarlas eternamente.

Acción heróica

Fallece a las 08:15 horas, alcanzando el objetivo, sobre el enemigo, sobre sus ideales, sobre su intensión mayor. Atacar el enemigo en su fuerza.

Este episodio resume el conjunto de experiencias que dieron la fortaleza de hacer lo correcto; sentimiento que un aviador militar asume al colocar primero su deber y su inmenso amor por defender los intereses patrios.

El epicentro de la formación personal y profesional que condujo a esta noble hazaña perdura eternamente en los latidos en el corazón de cada aviador. Lleva el azul del cielo en el uniforme, con heráldica y memoria.

“Alas de gloria”, como lo menciona el mayor general Óscar Gagliardi, destacado escritor, quien encontró en esta glosa el titulo perfecto del máximo aviador de la Fuerza Aérea del Perú y néroe nacional, digno ejemplo de juventud, de valores inmortales. José Quiñones demostró que hacer lo correcto es llegar hasta el sacrificio si fuese necesario. ¡Arriba, siempre arriba! 

Dato

113 número del avión Caproni en el que hizo un “vuelo invertido” cuando se graduó.

(Comandante FAP José Barrera Alvarado)

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