Opinión
Gerente general de Medtronic Perú
Hoy es una ambición que los sistemas de salud sean equitativos para que todas las personas tengan acceso a una salud de calidad y no sea el privilegio de algunos. Para ello es importante enfrentar los desafíos que aún se mantienen, como obtener un mayor presupuesto para atender las necesidades del sector. De acuerdo con reportes sobre América Latina, en la región solo se destina el 3.8% del PBI al gasto en salud pública frente al 6% recomendado por la OMS para cubrir los sistemas de salud debilitados por la pandemia. A ello se suma la necesidad de fortalecer la atención primaria, la detección y tratamiento de enfermedades, así como potenciar la educación, la investigación científica, y por supuesto, apostar por la implementación de alternativas innovadoras.
Otro reto tangible en el Perú es la atención oportuna a patologías asociadas al envejecimiento de la población, grupo etario más expuesto a comorbilidades, muchas de las cuales representan un alto costo para el sector Salud, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, entre otras. Un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) estima que los mayores de 60 años representan el 13% de la población total del país, es decir, más de 4 millones de personas podrían desarrollar este tipo de patologías .
Frente a este escenario, la implementación de tecnología médica cumple un importante rol para reducir las brechas y lograr la consecución de los objetivos. La buena noticia es que el Perú es uno de los países que ya cuentan con dispositivos médicos de última generación para la atención de patologías crónicas. En ese sentido, es importante evidenciar cómo contribuye a enfrentar los desafíos que siguen vigentes.
1. Cambiar la vida de los pacientes. Hoy existen dispositivos de monitoreo continuo y administración automatizada de glucosa que permiten un control más preciso de la diabetes tipo I, lo que se traduce en una mejor calidad de vida, tanto para los pacientes como para sus familiares y cuidadores.
2. Reducir la exposición a procedimientos invasivos. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el 75% de las cirugías que se realizan en América Latina se emplean procedimientos abiertos. Sin embargo, apostar por intervenciones mínimamente invasivas es más seguro y menos doloroso para el paciente, pues garantiza una recuperación más rápida. El tiempo de hospitalización también se ve impactado con una reducción de días en cama gracias a procedimientos más rápidos, como podría observarse en un paciente que sufre un infarto agudo al miocardio que se somete a una angioplastia con la colocación de un estent, a diferencia de una cirugía a corazón abierto.
3. Genera ahorros a los sistemas de salud. Existen tecnologías innovadoras que contribuyen a reducir la carga económica, no solo para las entidades públicas y privadas, sino también para el paciente, debido a que su implementación previene complicaciones futuras, frena el avance de las enfermedades, comorbilidades y mejora la salud de las personas como es el caso de la cirugía bariátrica para pacientes con obesidad mórbida que tienen comprometida su salud no solo por el peso, sino también desarrollo de diabetes, problemas respiratorios y cardiacos.
Es necesario que todos los actores que formamos parte del sector Salud continuemos trabajando para acercar la innovación a más personas. De esta manera lograremos que la salud llegue a todos, devolveremos la esperanza a quienes la han perdido y abriremos un mundo de posibilidades para que más personas disfruten su vida de forma plena.
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