Editorial
Lamentablemente, en el tiempo transcurrido desde los hechos, la Policía Nacional aún no ha logrado dar con el paradero del homicida para detenerlo y someterlo a los tribunales en procura de justicia.
De acuerdo con informaciones publicadas en diversos medios de comunicación, las autoridades judiciales dejaron pasar tiempo valioso para emitir la orden de captura y de impedimento de salida del país contra Tarache, algo que en teoría le habría permitido burlar la persecución y ponerse a buen recaudo, al menos por el momento.
Sin embargo, la búsqueda se mantiene y la Policía Nacional ha informado que equipos especiales de agentes continúan tras los pasos del asesino. Asimismo, el comandante general de la institución, Jorge Angulo, garantizó que Tarache será detenido “sí o sí” gracias al trabajo planificado que desarrolla personal especializado en este tipo de investigaciones.
La captura del cobarde asesino es imprescindible, dado que toda la sociedad debe recibir un mensaje contundente respecto a que no se tolerará el feminicidio ni la impunidad para quienes lo cometan. Por el contrario, debe recalcarse que quienes incurran en tal ilícito serán perseguidos sin descanso, capturados y sancionados con el máximo rigor de la ley y sin ningún tipo de atenuantes.
En consecuencia, exhortamos a la Policía a incrementar los esfuerzos hasta cumplir el objetivo de ponerlo tras las rejas cuanto antes. Si bien nada podrá devolver a la vida a Katherine Gómez, que se logre hacer justicia será un alivio para el dolor que experimentan sus familiares.
Que la indignación propiciada por este caso sirva también para tomar conciencia de una vez de la urgencia de visibilizar el flagelo de la violencia contra la mujer y sus nefastas consecuencias, a fin de poner en marcha iniciativas para combatirla y erradicarla de nuestra sociedad.
Tal meta podrá alcanzarse cuando todos los peruanos internalicemos la necesidad de luchar contra la cultura machista imperante, así como la estructura de valores dominada por el patriarcalismo que condena a las mujeres a la categoría de objeto y le restan derechos y oportunidades de desarrollo similares a los hombres.
Hacer justicia aplicando la máxima sanción que la ley permite será el mejor homenaje para Katherine Gómez, así como para tantas otras mujeres que han sido víctimas del feminicidio en nuestro país.