Editorial
En vísperas del evento, expertos del clima de la ONU publicaron un estudio que advierte sobre la grave carencia de agua que enfrenta nuestro planeta, donde vive una población que aumenta su consumo 1% cada año.
De los 8,000 millones de habitantes en el mundo, más de 2,300 millones viven en países que sufren insuficiencia del recurso hídrico, al menos en parte del año. “Unos 3,600 millones no tenían instalaciones sanitarias y 2,300 millones no podían lavarse las manos en casa”, según el reporte. Además, el 26% de los residentes carece de agua potable y el 46% no tiene acceso a un saneamiento gestionado en forma segura. Como otros problemas sociales, a más pobreza, menos disponibilidad de agua potable tiene la población.
Durante su participación en la Conferencia de la ONU, la delegación peruana, encabezada por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, recalcó la necesidad de reforzar las estrategias para enfrentar los efectos del cambio climático en el contexto de los efectos sufridos por el ciclón Yaku y la anunciada llegada del Fenómeno El Niño.
Ante los daños que sufre la población y la infraestructura, sobre todo la más vulnerable, el Perú pidió revisar las políticas públicas con el fin de mejorar los sistemas de drenaje pluvial, crear una infraestructura que tenga resiliencia ante los fenómenos naturales y establecer una estrategia para reubicar a las poblaciones asentadas en zonas de riesgo.
El Perú es uno de los países más ricos en recurso hídrico en el mundo. Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), ocupamos el octavo lugar en el ranking internacional con mayor cantidad del líquido elemento. Nuestro territorio contiene el 1.89% del agua dulce mundial y el 2.5% del agua consumible por el ser humano; además, el 81% de nuestra energía eléctrica tiene origen hidráulico.
No obstante que tenemos una enorme variedad de fuentes de recursos hídricos que provienen de ríos, lagunas, glaciales, acuíferos, al menos 3.6 millones de peruanos no cuentan con acceso al agua potable, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Esto se debe principalmente a que cerca del 70% de la población se concentra en las ciudades de la costa, que solo produce el 1.8% del líquido elemento. El problema es grave en Lima, considerada la segunda capital más grande asentada en un desierto, donde 635,000 habitantes no cuentan con servicio de agua ni desagüe.
Aun con las repercusiones del cambio climático, el gobierno de la presidenta Dina Boluarte trabaja intensamente para enfrentar el enorme desafío que significa garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y saneamiento para todos establecido en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU para el 2030.