Editorial
De acuerdo con el informe “La paridad ha llegado, ¿cómo va la paridad?”, presentado a fines del año pasado por el proyecto internacional Atenea –perteneciente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ONU Mujeres e Idea Internacional–, nuestro país obtiene un puntaje positivo en cuanto a la participación femenina en la política.
El estudio destaca que el desempeño favorable obtenido por el Perú en el análisis estuvo influenciado por la aprobación de la Ley de Paridad y Alternancia, norma responsable de que el 37% del actual Parlamento esté conformado por mujeres.
Se trata de un avance plausible, especialmente cuando se tiene en cuenta que en un estudio anterior elaborado por el mismo proyecto arrojó un resultado más conservador.
Pese a este progreso, aún queda trecho por andar en el camino de mejorar la participación femenina en la política. Por ejemplo, en contraposición a su positiva presencia en el Parlamento, en las elecciones regionales y municipales del 2021, menos del 5% de los alcaldes elegidos fueron mujeres. La situación es todavía más crítica en el caso de los gobiernos regionales, pues todos son conducidos por hombres.
Los especialistas consideran que tal deficiencia no se debe a limitaciones en la capacidad de las mujeres de competir por un cargo de elección popular. Al contrario, la razón estaría en que los partidos postulan de forma más limitada a sus cuadros mujeres. Tal situación, entonces, invitaría a considerar la posibilidad de extender la paridad a todos los niveles de gobierno.
Una participación igualitaria en la política es condición obligatoria en la búsqueda de un desarrollo democrático efectivo. Por tal razón, resulta imprescindible estudiar los mecanismos que permitan el incremento de la presencia de las mujeres en todos los espacios públicos del país.
Es discutible que la política vaya a mejorar automáticamente solo por la presencia de más mujeres. Pero ese no es el punto por el cual se aboga. De lo que se trata es de democratizar su ejercicio permitiendo mayor participación de un sector de la población nacional que se encuentra en evidente desventaja frente a los hombres, no solo en el ámbito político, sino también en tantos otros más.
Cumplir ese objetivo sí puede ayudar a enriquecer la política, pues adicionará una mirada nueva o alternativa sobre la agenda social del país.
A propósito del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy, es conveniente reflexionar sobre este particular y exhortar a los sectores pertinentes a emprender las reformas políticas y constitucionales necesarias para fomentar la incursión de más peruanas en la política. ¡Feliz día, mujer peruana!