Editorial
Nuestro país ofrece hoy enormes ventajas para la explotación racional de estos valiosos recursos. En los últimos años, la minería formal trajo importantes cambios tecnológicos que nos mantienen a la vanguardia de este sector productivo. Igualmente, las empresas modernas se adaptaron a las regulaciones ambientales que exigen los nuevos tiempos.
Una de las principales preocupaciones del gobierno de la presidenta Dina Boluarte es reactivar nuestra producción, por lo cual se requiere acelerar los proyectos de inversión en el sector minero, que constituye cerca del 12% del producto bruto interno (PBI).
Pese a las secuelas de la pandemia, la crisis de la economía mundial y la turbulencia social, el Perú sigue generando confianza entre los actores productivos del sector. A inicios de semana, el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Álex Contreras, reveló una cartera de inversión minera que se ejecutará el presente año y en el 2024 por un monto de 8,000 millones de dólares, la cual se encuentra en distintas etapas de desarrollo.
Sin embargo, Contreras reconoció que el boom de inversiones mineras se agota, luego de Quellaveco, la ampliación de Toromocho y Mina Justa. Por este motivo, el MEF y la cartera de Energía y Minas buscan atraer también inversiones para nuevos proyectos.
Nuestro país, que mantiene una sólida estabilidad jurídica, ofrece enormes ventajas comparativas por su potencial geológico y por la valiosa experiencia acumulada por trabajadores y profesionales que han demostrado una alta productividad en este campo especializado.
Además, la demanda del cobre mantiene unas altas expectativas en el mercado internacional. El mundo vive hoy una transición energética que significará la descarbonización del mundo. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han aprobado ambiciosas medidas para que los automóviles que utilizan algún tipo de hidrocarburos terminen de ser reemplazados por los vehículos eléctricos en menos de dos décadas.
La nueva industria automotriz y el mayor uso de energía verde demandarán más productos mineros para la elaboración de cables, tuberías, sensores, motores y otros componentes.
La mayor demanda de esta materia prima impactará también en la creación de nuevos puestos de trabajo y el combate contra la pobreza. Por cada plaza en el sector minero se generan entre seis y nueve empleos indirectos o inducidos. Asimismo, la presencia de las minas en las regiones ayuda a descentralizar los beneficios en las zonas de explotación.
La turbulencia política nos ha puesto el reto de crear las condiciones de paz social necesarias para que se concreten puntualmente los proyectos mencionados en beneficio de todos los peruanos y, en especial, de los más necesitados.