Editorial
El Perú no ha sido ajeno a los brotes de intransigencia y radicalismo que sufre hoy el mundo. Los cambios sociales y de valores, los problemas nacionales que han originado guerras y el cambio climático han puesto a la democracia en crisis, sobre todo en los países latinoamericanos.
Como indica el director para América Latina del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), Daniel Zovatto, hay una creciente desafección de la ciudadanía por el sistema político.
Uno de los principales pilares para la formación de los futuros ciudadanos lo constituye la educación. No decimos algo nuevo al afirmar que entre la población hay un bajo conocimiento de la Carta Magna.
De acuerdo con una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) de mayo del 2022, solo el 4% de compatriotas manifiesta haber leído la Constitución Política de 1993 completa, un 53% dice que ha revisado algunos artículos y el 42% reconoce que nunca la ha consultado.
Un ciudadano debe ser consciente de sus derechos y deberes. Y si no conoce su Constitución Política, no podrá entender el orden normativo que regula la conducta de las instituciones dentro del Estado peruano ni las leyes que amparan sus actividades en un sistema democrático.
Por ello, el gobierno de la presidenta Dina Boluarte ha decidido que desde el inicio del año escolar 2023 vuelva a los planes de estudio el curso de educación cívica. El presidente del Consejo de Ministros, Alberto Otárola, en su discurso ante el Congreso para solicitar el voto de confianza señaló la necesidad de que los alumnos se formen tempranamente en valores ciudadanos y el respeto y conocimiento de la Carta Magna.
Cuando el mundo se encuentra amenazado por la intolerancia étnica, el despertar del ultranacionalismo, el rechazo a una cultura o religión diferente, es necesario reforzar el civismo en los futuros ciudadanos. Debemos aprender a entender nuestras diferencias e impulsar un país intercultural que nos haga grande como patria.
La educación cívica es importante porque podremos aprender y valorar las funciones de las instituciones del Estado y conocer de cerca cuáles son las responsabilidades políticas de los funcionarios electos e incentivar la participación en la discusión respetuosa de los problemas públicos. De esta manera, podremos desterrar la violencia y cualquier tipo de radicalismo que atente contra la convivencia pacífica de los peruanos.
Y, por último, el curso contribuirá a que los peruanos tengan conocimiento de los cambios climáticos que afectan su vida cotidiana y de cómo cuidar el medioambiente.