Editorial
Los primeros habitantes del país conocían esta amenaza natural, que la denominaron “huaico” en quechua. Los flujos rápidos e intempestivos de aguas turbias arrasan todo a su paso y producen muerte y destrucción cuando las comunidades viven muy cerca de las quebradas.
Otro factor de peligro es el represamiento de ríos que originan inundaciones, el corte de carreteras, daños a puentes y vías de transporte. Además, genera pérdidas de cultivos, daños en los canales de riego, lo que tiene un impacto negativo para los damnificados y el país. Las constantes precipitaciones pluviales registradas en Arequipa en los últimos días han originado el deslizamiento de un huaico que causó al menos 14 muertos y cinco desaparecidos en el distrito camanejo de Mariano Nicolás Valcárcel, en Arequipa. Además, las regiones Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Tacna y Puno se encuentran hoy en alerta roja ante el peligro de nuevos deslizamientos.
Lamentablemente, este es un fenómeno recurrente en el país. El Compendio Estadístico del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), del 2003 al 2021 indica que 2,479 huaicos han causado 46,830 damnificados directos y 449,605 afectados.En ese mismo período, 149 personas murieron, 419 quedaron heridas y 30 desaparecieron.
El problema se agrava con el calentamiento global que ya tiene consecuencias palpables en el país. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ya había pronosticado en el 2014 que uno de los efectos del cambio de temperatura en el Perú es la “modificación de los patrones de descarga de los ríos”.
Por eso, es cada vez más necesario que todos asuman una cultura preventiva. En esta temporada, que abarca de enero a mayo, se producen lluvias intensas, aluviones, derrumbes, deslizamientos e inundaciones, todos ellos relacionados con los huaicos.
No asentarse en terrenos no aptos para vivir como las laderas de los cerros, limpiar los cauces y las riberas de los ríos son medidas preventivas que siempre debemos considerar por nuestra seguridad. La comunidad también debe organizarse ante una emergencia y capacitarse para tener un plan de alerta temprana.
En una rápida reacción, la presidenta Dina Boluarte lideró el envío de ayuda humanitaria y viajó a la zona del desastre en Arequipa, con la finalidad de evaluar la situación de emergencia. La mandataria prometió su total apoyo para los peruanos que se encuentran hoy viviendo estos momentos difíciles.
Lo cierto es que no podemos evitar estas amenazas naturales, pero la comunidad sí puede unirse para tomar medidas preventivas y, de esta manera, administrar sus efectos negativos en nuestra sociedad.