Central
Periodista
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1.
A solo ocho años de la batalla de Ayacucho, en una casa de dos pisos de la calle Puno (actual jirón Ayacucho), en el Centro de Lima, una comadrona ayudó a venir al mundo aquel martes 7 de febrero de 1833 a Manuel Ricardo Palma Soriano.
Era hijo de Dominga Soriano, pero como ella era menor de edad (16 años), el padre, el padrino y los dos testigos lo registraron en la parroquia del Sagrario como hijo de Pedro Palma y de Guillerma Carrillo Pardos. Esta última, en realidad, era su abuela materna.
“Sabemos, pues, que Pedro Palma es comerciante en géneros, razón por la cual obligará a su hijo a estudiar contabilidad; que es aficionado a las jugadas de gallos y que no obstante ser ‘recomendable ciudadano’, su vida familiar sufre un grave desequilibrio”, cuenta César Miró en Don Ricardo Palma. El patriarca de las tradiciones. Es una sabrosa biografía novelada publicada en Buenos Aires, en 1953, para la cual Miró contó con información dada por dos de los hijos del tradicionalista: Augusta y Ricardo Palma hijo.
En la infancia solo se llamaba Manuel. Estudió en la escuelita del señor Pascual Guerrero; en el colegio de Antonio Orengo, de la calle de la Minería; en el colegio de don Clemente Noel, en la calle del Banco del Herrador; y en el colegio de San Carlos.
El 31 de agosto de 1848 aparecerá en El Comercio los primeros versos del precoz escritor, dedicados a Petronila Romero (una “perfectas octavas reales”, asegura Miró) y, tres meses después, publicará otros dedicados al mariscal Gamarra. Firmaría sus primeros textos como Manuel Ricardo Palma. Luego, se inclinaría por usar solo su segundo nombre.
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A los 19 años se embarcará como contador en la goleta Libertad, luego en el vapor Rímac (será uno de los náufragos del aparatoso choque de la nave en punta San Juan, el 1° de marzo de 1855) y en el Loa. Ese 1855, publicará su primer libro en verso, Poesías.
En medio de su trabajo en el mar, que lo llevará durante quince años por los puertos del país y altamar, no dejará de escribir estrofas que publicará en diarios. Al contador ya lo había ganado el verso. No dejará de frecuentar en Lima al grupo de poetas románticos ni a su mecenas, don Miguel del Carpio. El resto es historia, tradiciones y laureles.
2.
“Don Ricardo Palma se ganaba la vida de muchas formas. Su obra cumbre son las Tradiciones peruanas, pero también escribió otros libros importantes como Anales de la Inquisición de Lima (1863)”, recuerda Guillermo Guedes, director de la Casa Museo Ricardo Palma.
Entre sus distintas facetas está la de poeta joven, dramaturgo, también fue traductor, oficial administrativo de la Marina durante 15 años. Como masón llegó al máximo grado de 33, lingüista, lexicógrafo, político y tutor, verbigracia.
También representa nuestro mestizaje. Corría sangre africana por su abuela, quien era cuarterona; y su padre, andino. Y en las tradiciones abordará escenarios y personajes desde lo prehispánico hasta lo republicano.
3.
En la bóveda del repositorio del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional del Perú, en San Borja, se conservan cinco manuscritos de puño y letra de quien llegara a ser su director (1883 y 1912) más conspicuo en el siglo XIX e inicios del XX.
De los cinco manuscritos quedan muy poco ya que se encontraban en la Gran Biblioteca Pública de Lima, de la avenida Abancay cuando sucedió el incendio de 1943.
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Está el ejemplar manuscrito de Tradiciones en salsa verde, una antología de poetas españoles que Palma compiló cuando estuvo en España para las celebraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América en 1892; los originales de Recuerdos de España (1897); la versión manuscrita original de Neologismos y americanismos que el escritor peruano expresó que debieron de ser consideradas en el diccionario de la Real Academia Española; y los manuscritos de dos poemarios.
Lo que sí está en perfecto estado de conservación son tres manuscritos, entre ellos dos versiones de Filigranas (1892) y el de Papeletas lexicográficas (1903). Estos fueron vendidos en 1949 por la familia del tradicionalista a la institución. Cinco años más tarde, la hija de Palma vendió también más de 200 acuarelas de Pancho Fierro a la Municipalidad de Lima.
“Se trata de la producción manuscrita de don Ricardo. Su relevancia ha sido destacada al ser inscrita este año en el Registro Peruano Memoria del Mundo”, explica Jorge Huamán Machaca, coordinador del Equipo de Trabajo de Custodia de la Dirección de Protección de las Colecciones de la BNP.
La relevancia de Palma para la institución, como dice Huamán, es “enorme”. “No es solo el primer reconstructor de nuestra Biblioteca Nacional, sino que también se hace responsable de reconstituir los fondos bibliográficos después del exfolio que sufrieran nuestros bienes durante la invasión de Lima por el ejército chileno”.
El escritor accedió como director de la BNP en noviembre de 1883 y su gestión inicial se caracterizó por solicitar ejemplares a sus amistades en todo el mundo, de ahí su nombre de bibliotecario mendigo, pero también, recuerda Huamán, Palma coordinará con la prefectura de Lima para la recuperación de los materiales bibliográficos que habían quedado en los comercios del Centro de Lima. Con estas acciones, logrará la reinauguración de la Biblioteca con 28,000 volúmenes.
Manuel González Prada es uno de los primeros en criticar y documentar la costumbre de Palma por escribir en los libros. “Lo lógico es que si vas a preservar los materiales bibliográficos, debes de tratar de no intervenirlos. Esto, que es norma, encuentra una excepción cuando se trata de personajes como don Ricardo que con sus anotaciones da un valor agregado, singulariza ese material”, opina Huamán.
4.
El 14 de febrero del 2022 cayó un muro sobre uno de los costados de la Casa Museo Ricardo Palma, en Miraflores, producto de una demolición en la propiedad contigua, lo que causó daños importantes en la estructura de las paredes de adobe y teatinas de madera. No se afectó nada del acervo histórico que salvaguarda la institución.
Guillermo Guedes, director de la Casa Museo Ricardo Palma, comenta que la empresa que ocasionó el daño ha cumplido y ya se tienen las obras en un 98% de arreglos y faltan algunos detalles finales. “Estamos a un mes y medio o dos meses de abrir la casa, mejor de lo que estaba”, señala.
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La última casa en la que vivió el autor de las Tradiciones peruanas se ha vuelto a pintar, se han reforzado las paredes, en fin. En el 2019, la casa fue restaurada. Guedes cuenta que se evalúa con la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Miraflores, mientras se reinstalan todos los objetos históricos en sus lugares y se adquieren nuevos equipos de sonido y otros.
Es la última y única casa miraflorina que queda en pie de las que habitó Palma. En la primera vivienda vivió de 1878 a 1881, pero tras la batalla de Lima, esa y todas las casas de Miraflores fueron saqueadas e incendiadas por el ejército invasor. La segunda, en la que estuvo en 1912 tras jubilarse de la BNP, ya no existe (donde se ubica la Tiendecita Blanca). En la última, vivió desde 1913 hasta el día de su muerte. La propiedad era alquilada. En 1969, la municipalidad y el Frente de Cooperación Cívica de Miraflores adquirieron el inmueble. Ahí se ubica la casa museo.
Datos:
Hoy, a las 10:00 horas, habrá una ceremonia en el parque Tradiciones de Miraflores.
A las 19:00 horas, en el palacio municipal de Miraflores (Larco 400), se ofrecerá el conversatorio Ricardo Palma. Escritor y lexicógrafo, con ponencias de Alberto Varillas, Eduardo Hopkins y Oswaldo Holguín.
Las Casa Museo Ricardo Palma fue reconocida como Monumento Histórico Nacional por Ley N° 13895, en 1962.
La BNP también salvaguarda su tintero de vidrio, su máquina de escribir y correspondencia.
Palma fue miembro de la Real Academia Española (1878) y de la Peruana de la Lengua, que presidió desde su fundación, de 1887 a 1918.
Cifra
8 de sus manuscritos ingresaron al registro Memoria del Mundo de la Unesco.