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  • de abril de 2026

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La sabiduría del abuelo Emilio y el arte de contar historias

Usuario de Pensión 65 es el cuentacuentos favorito de los niños y niñas. Cuenta que se enamoró de la literatura por su padre.

Sin embargo, las postales que nos regalaron fueron dignas de enmarcar y de agregar en esta crónica para deleite de todos los lectores. Ver a dos generaciones tan distantes, pero a la vez tan cercanas, nos motivó para conocer a Emilio César Contreras Rojas, un adulto mayor de 86 años que nos demuestra y enseña que nunca es tarde para aprender.

Don Emilio nació en el distrito de Colonia Pampas, provincia de Yauyos, región Lima, en 1936. Sus padres se llamaron Dalmasio Contreras y Elaida Rojas; es el mayor de sus hermanos y tuvo cuatro hijos: tres mujeres y un hombre.

Desde pequeño escuchó una infinidad de historias y cuentos que le narraba su papá los domingos, días en los que descansaban. “Recuerdo que mi papá fue quien me narraba cuentos todos los domingos porque era el día de descanso, pero no solo historias, sino también me daba muchos consejos”, relata el abuelo Emilio.

A veces, la mejor herencia que nos dejan nuestros padres no es lo material o tangible, sino las palabras y consejos que nos pueden dar en cualquier momento ante circunstancias difíciles en las que no sabemos qué hacer, y así sucedió con el patriarca de la familia Contreras Rojas.

“Siempre me decía que el trabajo es muy importante para salir adelante y debíamos aprender de ello para valorar lo que teníamos. También me decía que no debía buscar problemas con nadie y vivir tranquilo”, nos cuenta con una mirada aleccionadora.

Otro de los recuerdos y enseñanzas más importantes que obtuvo don Emilio tiene que ver con las bebidas alcohólicas, y es que nunca en su vida ha probado una gota de alcohol. Esto, debido a los consejos y lecciones que le dio su padre.

“Una de las bases principales que tengo en mi vida es la nula ingesta de licor. Mi papá me dijo que nunca me quería ver embriagado o borracho; por eso nunca en mi vida he probado un vaso de cerveza y lo puedo jurar por mi familia”, dice con orgullo.

Don Emilio también nos cuenta que además de aprender el arte de narrar cuentos realizó trabajos de campo, lo cual le permitió ayudar a su familia. “Mi padre tenía sus vacas, cabras y borregos en Colonia Pampas, la sierra de Yauyos, y yo de muchacho pastaba a todos los animales, así hubiera lluvia y me mojara el pantalón, no importaba”, explica.

El héroe de la imaginación

Los cuentos e historias que le narraba su padre iban desde animales en granjas, leyendas urbanas o incluso episodios de su vida que tranquilamente se podían plasmar en algún libro. Por ello, don Emilio adoptó una infinidad de cuentos que le contó a sus hijos y ahora a sus nietos y niños del barrio.

“Ahora ya no se ve que los padres les cuenten historias a sus hijos. Todo el día están metidos en este aparato llamado celular. También se han perdido los valores, el respeto y hasta un saludo de buenos días, buenas tardes o buenas noches. Los cambios se han dado para mal y ya no se ve leer mucho a los más pequeños”, lamenta don Emilio, que a sus 86 años tiene una memoria increíble y continúa con esa poderosa labor de llevar antiguas y nuevas historias de generación en generación sin perder el hilo de la narración. Y tú, ¿Cuántas historias, cuentos o libros has leído en lo que va del año?

La historia de su nombre

Entre sus tantas historias, don Emilio cuenta que Dalmasio, su padre, le dijo que cuando era joven vivió perdidamente enamorado de la hija del Chino, un vecino en Colonia Pampas. Fueron enamorados en su etapa adolescente y, de un momento a otro, la joven mujer falleció. Esto, como era de esperar, fue un momento muy triste.

Pasaron los años y conoció a Elaida, con quien tuvo cuatro hijos, de los cuales, el primero fue el protagonista de esta historia. Y sí, seguro lo estabas pensando. La enamorada de adolescencia del señor Dalmacio se llamó Emilia, por lo que decidió, en honor a su primer amor, ponerle el nombre masculino a su primogénito, don Emilio Contreras Rojas.


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