Cultural
Periodista
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Tras siete años de investigación, acompañado por un grupo de estudiantes y académicos, Gonzalo Espino Relucé presentó Harawinchis. Poesía quechua contemporánea (1904-2021) (Lima, Pakarina Ediciones, 2022), en edición bilingüe.
Para el especialista en lenguas amerindias, quien está convencido de que el XXI “es el siglo de las lenguas originarias en el Perú” y que el reto actual es “entendernos desde la diversidad”.
Para el investigador sanmarquino hubo un “gesto aislado” de incluir a los poetas quechuas en la Antología General de la Poesía Peruana (1957), de Sebastián Salazar Bondy y Alejandro Romualdo. Sin embargo, luego vino un vacío de décadas en trabajos similares hasta los albores del siglo XXI. El primer gran esfuerzo lo publica Julio Noriega en 1991, La poesía quechua escrita en el Perú, pero cierra su periodificación en los años ochenta.
De los hallazgos de Harawinchis citemos algunos. Por ejemplo, que la poesía quechua tiene una sensibilidad y un fuerte vínculo con la memoria y la visión andinas, lo cual le da “legitimidad y legibilidad”
Formación
Si bien en la actualidad el índice de analfabetismo ha ido decreciendo en el país, Espino Relucé manifiesta que cuando a inicios del siglo XX D.S.V. publicó Aurora/ Pacha huarai (enero de 1904), los tres primeros poemas de quechua tarmeño, el panorama era muy distinto y los poetas debían trasladar su sensibilidad de la lógica oral de lo quechua a la de la escritura en español.
Hoy, quienes escriben poesía quechua “vienen del mundo letrado”, se formaron en institutos superiores o universidades; ergo, enriquecieron su lectura con otras tradiciones literarias.
De esta manera, autores como Kilku Warak’a (seudónimo del cusqueño Andrés Alencastre Gutiérrez), cuando escribe el poema “Puma” (1941) usa el octosílabo, un tipo de verso que se puede cantar. Caso más actual es el de la huancavelicana Olivia Reginaldo, quien practica una poesía cultísima en quechua.
Además, los autores de poesía quechua de los últimos 20 años son principalmente del sur andino, de Abancay, Apurímac, Ayacucho. Sin embargo, en estos años del siglo XXI hay una ausencia de poesía quechua escrita por cusqueños.
Respecto al quechua norteño, “un quechua arrinconado”, Espino sostiene que felizmente el profesor Edwin Lucero ha publicado un primer poema en esta variante del quechua. Antes, solo “teníamos una práctica de empoderamiento de escritura, en los ‘cantos de primavera’, que se hacen en Incahuasi (región Lambayeque), pero muy escolarizado aún”.
En cuanto al quechua de la Amazonía, este se ha desarrollado desde el lado de la canción, afirma Espino, pero no desde la poesía, como sí se da con el pueblo indígena amazónico inga, de Colombia.
Mujeres
La antología incluye 25 autoras de poesía quechua. El crítico literario pide dejar “viejos prejuicios”, pues hoy no solo debemos guiarnos de los libros y revistas, sino que además muchas jóvenes publican en blogs y redes sociales como Twitter o Instagram, donde ya hay poesía quechua acompañada de fotografía, que abre nuevos campos de investigación.
“Desde los años setenta, tenemos a mujeres que valientemente comenzaron a escribir en quechua y ahora la movida poética contemporánea más representativa la hacen las mujeres”, dice el especialistas. Cita a las autoras Irma Álvarez Ccoscco, Ch’aska Anka Ninawaman o Dida Aguirre, cada una con una contribución específica. A ello, Espino suma la poesía de la awajún y wampis Dina Ananco, “una mujer paródica que se burla de la sociedad y hace una provocación a la crítica”.
Temáticas
La antología también es un viaje: en este más de un siglo analizado, el Perú dejó de ser “un país de aldeas sumergidas” para tener una red vial muy amplia. En lo literario, significó que las “comunidades imaginarias” amplían el territorio y lo trasladan a la metrópoli.
“Los tiempos cambian y ahora el poeta es el inmigrante que quiere entender la ciudad, que la desafía y se burla de la ciudad. Recuerda a la madre, pero ya no será como ella ni lavar en el río. Prefieren comprarse una lavadora”.
Datos:
Harawinchis fue presentado en Ayacucho, Apurímac, Andahuaylas, Cusco, Trujillo. Habrá una presentación en Huaraz.
La Universidad Nacional Federico Villarreal hizo un gran aporte al crear el Premio Nacional de Literatura Quechua y su Biblioteca Contemporánea de Poesía Quechua.
Lily Flores Palomino fue la primera mujer en publicar esta poesía en 1971.
Cifra:
107 autores son antologados en el libro.