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"Con pesar doy a conocer que el Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido hoy a las 9H34 horas, en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano", indicó en un comunicado el director del servicio de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.
Poco antes, las campanas de la basílica de Pan Pedro repicaron y cientos de personas se acercaron a la plaza para recordar la figura de Joseph Ratzinger, un refinado teólogo ultraconservador, que escogió el nombre de Benedicto XVI tras ser nombrado al frente de la Iglesia Católica en 2005.
Por primera vez en la milenaria historia de la Iglesia Católica el papa reinante, el argentino Francisco, presidirá el 5 de enero el funeral de otro papa, esta vez sin funciones.
"Según el deseo del papa emérito, el funeral se realizará en la mayor sencillez", precisó el vocero papal. El cuerpo del pontífice emérito será expuesto a partir del lunes en la basílica de San Pedro, para ser venerado por los creyentes.
Antes de su inhumación será colocado en un ataúd recubierto por otros dos: el exterior, de madera de olmo; el del medio, de plomo; y el interior, de madera de ciprés.
La muerte de Ratzinger pone fin a la insólita convivencia de dos papas, ambos con sotana blanca, entre el brillante teólogo ultraconservador y poco popular y el argentino Jorge Bergoglio, un jesuita que ha querido un papado dedicado a los pobres y los migrantes.
Homenajes
Su muerte ha suscitado reacciones en todo el mundo, entre ellos del arzobispo de Canterbury, jefe espiritual de la iglesia anglicana, que calificó a Ratzinger como "uno de los mayores teólogos de su tiempo".
También el patriarca ortodoxo ruso Cirilo le rindió homenaje al considerarlo como un defensor de los "valores tradicionales".
Para la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, murió "un gigante de la Fe y de la Razón", "un gran hombre de la Historia a quien la Historia no olvidará".
El jefe de gobierno alemán, Olaf Scholz, lamentó la pérdida de "una figura notable", que se caracterizó por su "personalidad combativa".