Opinión
Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario
Recordemos que hay una intensa política de incentivo a las publicaciones que ha implementado la gran mayoría de universidades peruanas, principalmente las privadas. Esto significa que te pagan una cantidad nada desdeñable por colocar tu nombre y el de la institución en el documento. El desembolso está entre 4,000 y 10,000 soles, según la ubicación de la revista en los quintiles respectivos en Scopus, WoS o análogos. Es incluso superior a una remuneración promedio mensual de un docente universitario. Por lo tanto, se convierte también en un camino para obtener recursos financieros de manera rápida. Imaginen a un autor que produzca un paper por mes. O sea, el autor o coautor recibe un reconocimiento económico por ello, más allá si sea o no un resultado de una investigación llevada a cabo en la institución de origen. Hay varios casos que esos papers no tienen que ver con ninguna de las líneas de investigación validadas por la institución. Pero ello parece no importarles, ya que lo que requieren es que la referencia institucional aparezca para que sea rastreado como parte de una imaginaria producción intelectual rankeable.
Es clave separar a los honestos investigadores que realmente asumen con responsabilidad la publicación y cumplen todos los criterios de integridad. Pero ello no nos debe evitar detectar que hay una distorsión que ha sido aprovechada por un conjunto de individuos y que la universidad a la cual pertenecen no haya hecho mucho por validar rigurosamente que ello es consistente con un aporte sincero al conocimiento humano. En pocas palabras, han encontrado una ruta para hacer dinero y usar estratagemas para ello, sin necesariamente contribuir con la ciencia.
Para ello usan las siguientes formas: una coautoría arreglada en la que hay un pacto infame de supuesta colaboración mutua; una publicación en revistas exóticas en la que no hay antecedentes de que el autor o coautor haya hecho investigaciones en el tópico respectivo. O sea, lo que existe a la par de las publicaciones sinceras y resultados de investigaciones reales y valiosas, es un abanico de publicaciones de ficción y mentiras consensuadas en la que, falsamente, todos parecen ganar (unos, los autores, con dinero y otros, las instituciones, con mejores posiciones en los rankings), pero es uno de los más nefastos peligros al avance de la ciencia al que hay que poner un freno.
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