Editorial
La obra, que demandó una inversión de 16.4 millones de dólares, consistió en la construcción de un muelle de 364 metros de largo y 17.20 metros de ancho, el cual es adyacente al desembarcadero original del puerto.
Gracias a esta nueva infraestructura, el renovado terminal estará en capacidad de recibir a naves de mayor volumen y calado, como las que navegan por el Canal de Panamá, lo cual incrementará las operaciones de comercio exterior y, por ende, dinamizará la economía nacional, especialmente la del norte del país.
De acuerdo con el MTC, el área de influencia del puerto de Paita abarca no solo a la región Piura, sino también a Tumbes, Lambayeque, Amazonas y San Martín, por lo que está previsto un impacto directo en favor de más de seis millones de personas debido al aumento de la actividad económica y la generación de puestos de trabajo directos e indirectos.
Al ser el segundo en importancia detrás del Callao, la modernización y ampliación del puerto de Paita es una medida acertada también porque optimiza nuestra competitividad para el comercio internacional, además de convertirse en una alternativa atractiva para las operaciones marítimas de buques de gran calado.
Asimismo, su ahora capacidad aumentada mejorará las actividades de cabotaje, mediante las cuales se promueve el transporte entre los diversos puertos a escala nacional.
Optimizar nuestros terminales portuarios es una medida estratégica que apunta a posicionar al Perú como la puerta de salida natural y en mejores condiciones de competitividad para las exportaciones de la región a mercados globales importantes como el asiático, por ejemplo, uno de las principales demandantes de materias primas nacionales, como minerales, así como productos de agroexportación.
Por tal motivo, la ampliación del puerto de Paita, la modernización de la infraestructura del Callao, así como la construcción del megapuerto de Chancay, entre otras obras del mismo ámbito, apuntan a conseguir tal objetivo, impulsando las exportaciones, la economía, el desarrollo nacional y el bienestar de millones de familias peruanas.
Esta política de Estado debe promoverse independientemente de quién conduzca los destinos del país. Se requiere decisión de los gobiernos y un mayor esfuerzo que permita atraer las inversiones responsables que hagan posible alcanzar la ansiada meta de convertir a nuestros puertos en hubs logísticos de conexión y distribución de mercancías a escala global, con equipamiento moderno, tecnología, capacidad para asociarse con otros terminales y amigables con el medioambiente.