• MIÉRCOLES 1
  • de abril de 2026

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FOTOGRAFIA
Arquitectura y religión

Conozca la basílica de la protectora de Lima


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Nadie imagina afuera –cuadra uno de la avenida Brasil, a tiro de piedra de la plaza Bolognesi– que en la basílica María Auxiliadora el órgano Tamburini suma 89 años de servicios musicales al país. 

A los 13 años, el futuro maestro organero Alejandro Rodríguez Jesusi se enamoró del sonido de estos instrumentos. Y en 1979 conoció por primera vez este órgano de la basílica salesiana, en Breña. Con el tiempo se convirtió en especialista en el rubro. En 1990-1991 hizo la primera intervención, pero las polillas hicieron su festín de los viejos maderos. Y entre 2011 y 2016 dirigió la intervención y restauración más profunda de este coloso instrumento de 2,651 tubos.

Ubicado en el coro de la iglesia, la selva de tubos y magnetos del órgano va por adentro. El Tamburini funciona con base en un sistema electro-neumático, que por cada botón hace activar un sonido, ergo, un tubo específico. Es una de las joyas que posee este templo católico, y cuyo precio se calcula en un millón de dólares.

Feligresía

¿Oro? Las únicas láminas hechas del material aurífero que hay en el templo están en el mosaico central de la basílica, pues las joyas de oro que llevaba la imagen procesional de María Auxiliadora tras el robo sacrílego que sufrió en los años ochenta ahora se mantienen protegidas.

El sacerdote Santo Dal Ben Lava cuenta que desde el año pasado ya se retomó el flujo de las visitas de los feligreses, siguiendo los protocolos del Estado, pero aún no se llega a los niveles prepandémicos. Lleva 6 años como párroco de la basílica María Auxiliadora y habla de las virtudes del templo que, a la vez, “es céntrica pero alejada del Centro, y favorece el encuentro de parientes que vienen de varias partes de Lima”. Esto permite que sea una iglesia que atrae a los novios casamenteros. Las bodas suman de 3 a 5 cada semana y se realizan los sábados, día estelar de los matris.

Artífices

A los dos extremos de la puesta principal se ubican las imágenes en alto relieve de dos religiosos. A la izquierda, la del sacerdote italiano salesiano Carlos Pane (1856-1923). “Pane concibió el templo y reunió los fondos para el mismo. Impulsó para que se convierta en el monumento conmemorativo por la independencia. Fue quien llamó a Ernesto Vespignani. Es el alma de esta obra”, resume el historiador de la Congregación Salesiana del Perú, David Franco Córdova. Pero Pane no vio su obra concluida pues falleció en marzo de 1923.

La otra imagen es la del sacerdote salesiano Ernesto Vespignani, el arquitecto del templo. Pane lo trajo en 1916 para que elabore los planos del futuro templo salesiano de Lima. Y volvería al año siguiente, cuando se construyó la cripta, la primera pieza de su obra.

El historiador explica que Vespignani ideó el templo bajo la corriente del eclecticismo historicista, muy en boga por esos años en la arquitectura eclesiástica. Para este templo limeño, el arquitecto salesiano reunió dos estilos: el románico y el bizantino.

Símbolo de modernidad

La principal singularidad arquitectónica del María Auxiliadora es una torre central de gran magnitud. La otra es que no cuenta con portada-retablo. Esto marca “un antes y un después en la historia de la arquitectura religiosa de Lima”, dice Córdova. Con esta iglesia se rompe el diseño de fachadas religiosas limeñas que venían desde el siglo XVI, con dos torres escoltando una portada-retablo.

Así, la basílica de María Auxiliadora se convirtió en un símbolo de modernidad. Además, otros templos de la propia Arquidiócesis, ubicados dentro y fuera de la ciudad, lo tomaron como modelo.

Entre ellas están la iglesia de San Francisco de Barranco, la de Santa Beatriz en Lince, o la del santuario del Señor de Luren, en Ica. Y otro grupo de templos tomarían el modelo de su templo interior.

Viaje por dentro

Si la construcción de la basílica tomó 8 años, su ornamentación sumó un siglo. La basílica de María Auxiliadora fue el templo del barrio de Paseo Colón, donde vivía la clase aristocrática limeña de inicios del siglo XX. Ellos financiarían gran parte de la ornamentación del templo.

La imagen religiosa más antigua es la procesional de María Auxiliadora, la cual en 1921 se ubicaba en el primer altar mayor y que desde 1937 se reemplazó por el baldaquino y una nueva imagen. Y la pieza más reciente es el mosaico en la bóveda del ápside, donde se da la coronación de la virgen. Este data del 2017. Otras piezas antiguas son las cinco campanas de bronce de la torre.

Córdova señala que entre las décadas de 1920 y 1930 los salesianos solo ornamentaron la iglesia con arte traído de Europa, como el piso de mármol que viene desde Carrara, o los 14 lienzos de los misterios del rosario, elaborados por un pintor florentino.

Las capillas laterales eran polícromas y contenían escenas del Antiguo Testamento, pero tras los seísmos que soportó Lima en los años setenta no hubo buen trabajo de refacción y se tuvo que poner pintura blanca sobre todo. Hoy, las dos capillas auxiliares tienen en altares a Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.

Largo centenario

“La basílica está viviendo un periodo conmemorativo semejante al bicentenario del Perú”, explica el historiador salesiano. Es decir, su calendario celebra no una sino una serie de fechas, desde el 2021 hasta el 2024.

Se inauguró el 30 de julio del 1921, como parte de los actos conmemorativos por el centenario de la independencia del Perú. La ceremonia fue encabezada por el presidente Augusto B. Leguía y el representante papal. Sin embargo, el templo estaba inconcluso, la nave central sin techar y la torre aún no había sido construida. Los trabajos arquitectónicos continuarán y la basílica sería inaugurada formalmente el 8 de diciembre de 1924, en la víspera del centenario de la batalla de Ayacucho, que selló la independencia americana.

“Estamos en un proceso de celebración del centenario, del 2021 al 2024. Y cada año está marcado por una efeméride significativa”, anota Córdova. El 30 de julio del 2021 se celebraron los 100 de la inauguración formal y se presentó el libro de 402 páginas, La Basílica de María Auxiliadora de Lima. Templo edificado en homenaje nacional a Dios por el primer centenario de la independencia del Perú. Patrimonio Cultural de la Nación, que demandó seis años de investigación.

Este 2022 se han conmemorado los 100 años de cuando la basílica abrió sus puertas a la feligresía (24 de mayo de 1922), cuando se techa y se cierran las bóvedas. Este año, en la fecha, la Municipalidad de Lima le entregó a la imagen procesional el título de Protectora de la ciudad.

El pasado 19 de octubre la imagen de María Auxiliadora se encontró con la del Señor de los Milagros: el famoso encuentro católico del “hijo con la madre” no se realizaba desde antes del 2017.

Para el 2023 se conmemorará el centenario del fallecimiento del padre Carlos Pane, gran impulsor de esta obra arquitectónica. Y en el 2024 se celebrarán los cien años de la reinauguración del templo de la torre sobre la avenida Brasil.

Datos:

En el 2021, el Ministerio de Cultural declaró al templo Monumento Integrante del Patrimonio Cultural de la Nación.

La procesión de la virgen María Auxiliadora recorría la plaza Bolognesi, paseo Colón, las avenidas Garcilaso y España. Desde la década de 1960 se restringe al distrito de Breña.

En 1900 se realizó la primera procesión de la imagen pequeñita de María Auxiliadora que hoy se resguarda en la sacristía y desde 1937 sale por la ciudad la imagen procesional actual.

Los alumnos del colegio San Juan Bosco que cumplen 25 años de promoción se encargan de cargar las andas de la virgen. 

En 1962 El papa Juan XXIII dio desde Roma al templo limeño el título de Basílica Menor

Cifra

60 metros tiene su torre y fue la estructura más alta de Lima hasta 1957.