Cultural
Periodista
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“La historia está llena de dicotomías y versiones. Por eso, es difícil contarla”. Y en sus “personajes ambivalentes”, en sus “claroscuros”, y los documentos que dan cuentan de ello, Alejandro Neyra ha encontrado el caldo de cultivo para su nueva novela.
El diplomático y narrador ficcionaliza sobre nuestro primer calendario como república en 1821. El año de la esperanza del Perú (Lima, Ediciones B, 2022). Como sucede en la azarosa vida política, en su novela histórica “hay caballeros, pero siempre hay de los que no entienden razones”.
Presencia del humor
1821 se basa en una rigurosa investigación histórica, “pero contada de una manera que apela al entretenimiento; a tratar de contar la historia de manera amena”, explica desde Washington DC, donde cumple funciones consulares.
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El humor es parte de su estilo, presente en la decena de libros que ha publicado, entre ellos Peruanos ilustres o su saga CIA Perú. En 1821 hay guiños a la cultura popular, a la salsa y el fútbol. Es que para el autor, la escritura es una forma de diversión.
Torre Tagle
Con las coordenadas sobre los hechos históricos, Neyra construye su novela sobre lo que puedan pensar los personajes. Y la figura central es José Bernardo de Tagle (1779-1825); sobre el marqués de Torre Tagle el autor ya había escrito Historia de dos Bernardos (2016) y Traiciones peruanas (2021).
“Tagle es un personaje rico porque reúne todas las ambigüedades que sirven, paradójicamente, para aclarar la historia. He tratado de comprender sus ambivalencias, sus dudas iniciales que ocurren en 1821 y que lo acompañarán durante toda su vida pública, cuando terminará muriendo en el castillo del Real Felipe”, dice.
El marqués promovió la independencia de la intendencia de Trujillo, en diciembre de 1820; mantuvo correspondencia con el general José de San Martín, que estaba en Huaura. Tagle movilizará recursos vitales para mejorar la posición de las tropas libertadoras y lograr la declaratoria de independencia en Lima. Terminará como traidor buscando asilo en el castillo del Real Felipe, pero esa ya es otra historia.
Oda a la burocracia
La acción heroica de Tagle no conoció los sables. Su arma fue la burocracia, la diplomacia, el poder de convencimiento.
“No todo es la pompa, la declaración, los personajes públicos tienen estos momentos que son los que en realidad mueven el engranaje del Estado. Y la gente no conoce. Lo que figura en la historia son las batallas –que ese año no hubo salvo algunas escaramuzas y movimientos tácticos de tropas–. Me interesaba lo que pasaba en la cabeza de los personajes y cómo vivían su tedio diario”, dice el autor.
“En el día a día no tenemos una vida emocionante ni grandiosa, pero los hechos finales se construyen de la base de esos pequeños hechos burocráticos, firma de documentos, y propias relaciones personales”, comenta. Otro personaje es Bernardo de Monteagudo, secretario de San Martín. “En la historia uno tiende a clasificar a los personajes. Y Monteagudo es uno de los villanos. Me parece que era brillante, un hombre de letras. Confiaba en las armas del convencimiento, del diálogo, de la diplomacia. Los personajes no son blancos ni negros, sino grises. Todos tenemos de héroes y villanos. A veces, la historia oficial categoriza a los personajes cuando son más complejos y eso solo una novela lo puede presentar”.
Propone ver más allá del 28 de julio de 1821; y reivindica el papel de otros “personajes menores” en las luchas independentistas: los indígenas, los afroperuanos, las montoneras y las mujeres, sin caer en lo políticamente correcto. Recuerda, por ejemplo, a María Valdizán y su función fundamental para que las tropas libertadoras ganen la batalla de Pasco.
Neyra fue tres veces ministro de Cultura, y visitó ciudades que empezaron a conmemorar el bicentenario, como Trujillo, Tumbes, Piura.
“Uno va entendiendo las historias regionales y sus personajes, que fueron fundamentales para la declaración de la independencia. Entiende mejor el tejido social del Perú, que continúa hasta nuestros días”, dice el autor. No descarta la posibilidad de ampliar la novela a una trilogía, que narre los hechos hasta 1824.
Datos:
En el 2012, Alejandro Neyra ganó el Premio Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por CIA Perú 1985; y en el 2019 el Premio Copé de Oro por la novela Mi monstruo sagrado.
El libro ya fue presentado de manera virtual en el Instituto San Martiniano del Perú.
Cifra:
11 libros entre novelas y libros de relatos ha publicado Neyra.