Editorial
Nuestro país presenta una línea fronteriza de más de 7,000 kilómetros en 9 regiones que abarcan el 59% del territorio nacional, con una concentración del 23.9% aproximado de la población total del país.
Lamentablemente, estas zonas presentan diversos problemas, como altos índices de pobreza y pobreza extrema, déficit de infraestructura, altas tasas de desnutrición y anemia, falta de empleo, ausencia de servicios básicos y aislamiento por la distancia geográfica desde los centros urbanos.
En resumen, puede afirmarse que uno de sus principales inconvenientes es la ausencia institucional del Estado, situación que fomenta el surgimiento de lacras sociales, como la delincuencia.
Tal situación difiere en muchos casos con la de ciudades al otro lado de la frontera. Ocurre así, por ejemplo, en el Trapecio Amazónico donde las localidades peruanas carecen de servicios básicos en comparación con Leticia, en Colombia, y Tabatinga, en Brasil, donde colombianos y brasileños acceden a estos, educación superior, conectividad aérea con el resto del país, entre otras ventajas.
Por ello, resulta necesario revertir la situación de olvido que afecta a las poblaciones ubicadas en nuestra extensa línea de frontera. Con esa finalidad, el gobierno que encabeza el presidente Pedro Castillo ha emprendido una política que busca llevar el Estado a estas zonas. El último fin de semana, por ejemplo, el Mandatario y una comitiva de ministros de Estado viajó al centro poblado Tres Fronteras, ubicado en el distrito Teniente Manuel Clavero, provincia de Putumayo, región Loreto, muy cerca del límite con Colombia y Ecuador, con la finalidad de entregar equipos, medicamentos y libros, entre otros, en beneficio de la población.
Durante su visita, en la cual se reunió con la población y con autoridades civiles y militares, el Jefe del Estado subrayó que el impulso al desarrollo productivo de estos pueblos es una prioridad de su gobierno. Como tal, anunció que se llevarán a cabo los estudios para la próxima implementación de un instituto educativo, a fin de que los jóvenes accedan a dicho servicio, así como una comisaría, cuya función será mejorar los índices de seguridad ciudadana.
Es positivo que la primera autoridad junto a una comitiva de alto nivel haya visitado estos pueblos, pues muestra el compromiso del gobierno. Esperamos, por el bien de los cientos de miles de compatriotas allí residentes, el inicio de acciones integrales, multisectoriales y sostenidas que exploten todo su potencial con la finalidad de promover un desarrollo productivo que convierta a nuestras fronteras en zonas dinámicas con mejores oportunidades para los peruanos.