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Periodista
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Desde la esquina lateral que forman los jirones Junín y Huanta, en Barrios Altos, y bajo su austera fachada, la iglesia de las Descalzas de San José otea la plaza Italia. Desde esta, la antigua plaza de Santa Ana ve pasar el devenir de la ciudad.
Vistas desde fuera, las paredes tarrajeadas y pintadas de anaranjado del templo, engañaban. Muchos transeúntes pensaban que se trataba de un edificio moderno. Pero sus muros ocultan la historia de un antiguo monasterio de clausura, fundado en 1602, por el arzobispo Toribio de Mogrovejo y las monjas concepcionistas.
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Estas religiosas habían salido del monasterio de la Concepción de Lima, que fue la segunda casa de religiosos de su tipo en fundarse en la capital del virreinato peruano.
Barrio de la salud
Y fundaron el nuevo monasterio en una zona que sería importante para el sistema de salud de Lima del siglo XVII: Alrededor de esta plaza de Barrios Altos, se ubicaban tres edificios importantes: el antiguo hospital de indios de Santa Ana (origen del hospital Loayza), la parroquia de Santa Ana, y el antiguo Hospital Real de San Andrés.
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Hoy, el templo de las Descalzas pertenece a la congregación Misioneros de los Santos Apóstoles y se abre solo una vez al día para la misa. Ellos tienen un espacio de formación donde antes fue el monasterio y las religiosas, sus primeras dueñas, se mudaron en los años ochenta al distrito de Surco.
Las obras
Desde inicios de este año, el equipo de especialistas del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima) trabaja en la recuperación de la iglesia de las Descalzas de San José.
En este templo, que se caracteriza por tener una gran cúpula sobre el altar mayor, los especialistas han hallado “una interesante pintura mural, en el testero de la iglesia”, que da hacia el jirón Huanta.
Arquitectura oculta
Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima, explica que se ha realizado “una liberación” del revestimiento “invasivo” de cemento, el cual se colocó a la iglesia tras el terremoto que azotó Lima en 1940. Fue un tratamiento inadecuado, dice, que se le dio en ese momento al edificio y con el cual se perdieron muchos elementos originales.
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Los trabajos han permitido reabrir las tres ventanas que daban al coro bajo de las monjas, tapiadas por décadas. “Con ello, la fisonomía exterior de la iglesia va a asemejarse mucho más a lo que era antes del terremoto”, dice Bogdanovich.
Los especialistas también han recuperado “no a plenitud” la pintura mural de uno de los contrafuertes del testero. Ahora se puede ver parte de este trabajo, inclusive una inscripción. Se trata de una pintura mural con temas referentes a la purificación de las almas en el Purgatorio y con la imagen de San José como su intercesor.
“En el lenguaje barroco todo cumple una función y la iglesia de las Descalzas, que formaba parte de un entorno hospitalario, tenía también una función dentro de esta plaza que era medicinal: con la medicina del cuerpo y la del alma”, explica.
Finalmente, y no menos importante, es que se está restituyendo una de las dos portadas que tenía el templo hacia la plaza Italia. Este ornato de arquitectura había sido destruido por el terremoto de hace 80 años.
Colores y portada
Esta quincena de setiembre ya se podrá apreciar todos los trabajos de recuperación y restitución que ha realizado Prolima en la iglesia, bajo un tratamiento “cromático y de texturas –subraya–, que permitirá transmitirnos que estamos frente a un inmueble antiguo; con un color en función a las calas”.
Se dio con el más antiguo de los colores del templo, un ocre bajo, que se ha vuelto a colocar. Por fortuna, la portada del monasterio mantenía toda su policromía, la cual solo esperaba el trabajo de los restauradores.
La pequeña portada de San José estaba pintada originalmente con imitación ladrillo y piedra, colores típicos de la Lima del siglo XVII.
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“El color piedra es algo propio de nuestra tradición limeña, del concierto de las obras virreinales, que se había perdido y que estamos recuperando tras la aprobación del Plan Maestro del Centro Histórico de Lima”, dice.
Los trabajos de Prolima en las Descalzas, asegura el vocero, será similar al que se puede apreciar en la iglesia y santuario de Santa Rosa de Lima, trabajos que recién miles de feligreses pudieron apreciar este 30 de agosto, entre ellas el mural recuperado hacia la calle Conde de Superunda.
Plaza nueva
Bogdanovich comenta que hay una serie de obras que la Municipalidad de Lima está realizando en el entorno de la plaza Italia, de Barrios Altos, tomando como modelo los trabajos hechos por Prolima en la plaza Francia, del Cercado.
Se inició con el monumento al sabio Antonio Raimondi, que se entregó en el 2020, y fue uno de los primeros monumentos restaurados en la ciudad.
A ello se suman los trabajos que realizan en el Hospital de San Andrés. En paralelo hay un trabajo de jardinería, con lavandas de flores moradas, y laureles en todo el contorno de las jardineras.
“Y estamos próximos a terminar los trabajos de la fuente de la plaza Italia, que es la pileta republicana más antigua de la ciudad”, anuncia. Sin embargo, falta trabajar los pavimentos de este espacio público, que están muy deteriorados. El proyecto al respecto ya está y se presentará este mes al Ministerio de Cultura.
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La idea de la Municipalidad de Lima es que con estas obras en el templo de las Descalzas, la congregación a cargo abra más horas al día el inmueble facilitando el turismo. “La recuperación de los edificios del Centro Histórico es un proceso de largo aliento donde se van sumando elementos”, finaliza.
Peatonalización
El 30 de noviembre es la fecha límite para concluir las obras de peatonalización de las 41 cuadras del Damero de Pizarro. El gerente de Prolima, Luis Martín Bogdanovich dice que cada 15 días se está entregando el avance de las obras, que se ejecutan en paralelo. En julio se entregaron las correspondientes a las cuadras 3 y 4 del Jr. Junín y en agosto, las de Rinconada de Santo Domingo. Este mes se hará lo propio con las cuadras 1 y 2 del Jr. Camaná y la 3 del Jr. Caylloma. Con respecto al malestar que genera el cierre de las calles de Centro, explica que “dentro de los cierres, solo 5 son por las obras de peatonalización; hay otros 30 que son por indicación de Seguridad del Estado”.
Datos:
Prolima también está haciendo intervenciones en el Hospital Real de San Andrés en la plaza Italia.
El hospital de Santa Ana fue demolido tras el terremoto de Lima y el Callao de 1940.
Para octubre, entregará las obras de la iglesia de la Soledad y cerrará el año con las del templo de Santo Domingo.
Hay 7 expedientes técnicos para ejecutar obras en iglesias en el 2023.