Cultural
Ernesto Carlín
Editor de Cultura
Sandler, en esta película de Netflix, explota su vena para el drama. Más allá de una que otra payasada necesaria para no hacer densa la trama, se presenta como un hombre al que se le escapan las posibilidades. Desde su apariencia algo obesa y su desaliño, sumado a su dificultad para expresarse cuando debe, es el retrato de lo que en Estados Unidos llamarían perdedor.
Sin embargo, con todos estos defectos encima, arriesga su estable empleo por el juego de un desconocido. El filme es también una delicia para los amantes del básquetbol, con incontables estrellas actuales y del pasado interpretándose a sí mismas. Imperdibles la frase “odio el fútbol” y los guiños a Rocky.