Central
“Durante siglos al mar se le han atribuido magnitudes comparables con las del universo”.
Según algunas investigaciones de ictiodiversidad, el mar peruano tiene 727 especies marinas, pertenecientes a 288 géneros y 138 familias. La misma riqueza biológica también da vida a una gran variedad de aves y una enorme reserva de animales que viven de la biodiversidad de la costa peruana.
Ya los huacos y dibujos de los antiguos miembros de la cultura Mochica nos revelan cómo los antiguos peruanos dominaron los mares para alimentar a sus pueblos. Hoy, la gastronomía peruana muestra al mundo la calidad de sus productos.
“Durante siglos al mar se le han atribuido magnitudes comparables con las del universo”, aseguró el embajador José Miguel Bákula Patiño, uno de nuestros diplomáticos que más se dedicó a cuidar su integridad en el mundo.
![]()
Historia
La definición acerca hasta dónde los Estados pueden considerar su mar territorial se ha decidido por los adelantos tecnológicos y bélicos de sus épocas. El hombre en la antigüedad podía decir que sus dominios llegaban hasta donde llegaba su voz o su vista. Más tarde, el alcance de un proyectil, piedra, flecha, bala. Hasta que Ferdinando Galiano determinó en 1782 considerar el alcance del tiro de un cañón, que en aquellos años podía llegar a las tres millas.
Con el adelanto tecnológico de las armas, el problema se volvió más complejo. El Instituto de Derecho Internacional en 1894 propuso tres millas en tiempos de paz y seis si se producía una guerra. Según el embajador Bákula, el presidente estadounidense, Harry Truman, fue el primero en reservar 200 millas sobre su plataforma marítima para proteger su riqueza petrolera y de minerales.
Luego le siguió los pasos México, que también deseaba proteger su plataforma marina rica en petróleo y las zonas de protección pesquera. Y en 1946, Argentina declara su soberanía sobre el zócalo continental y el mar.
El diplomático Diego García-Sayán recuerda la actuación de su padre, Enrique García Sayán, quien se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores del gobierno democrático de Luis Bustamante y Rivero (1946-1948).
![]()
García-Sayán explica que tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, Europa y países asiáticos pasaban por un mal momento económico y necesitaban urgentemente obtener recursos alimenticios del mundo. La riqueza de la biodiversidad del mar peruano no pasó desapercibida para las grandes transnacionales que se dedicaban a la caza y pesca de manera depredadora.
Las grandes potencias mundiales, tras tomar medidas preventivas para cuidar su mar territorial, proclamaban la vieja doctrina de la “libertad de los mares”. Diseñada por Hugo Grocio en 1608, esta idea rechazaba cualquier reclamo de autoridad nacional sobre el mar y apuesta por la libertad de sus flotas y comerciar con total libertad. Desde luego, esta tesis era abrazada por los países que contaban con una gran armada y logística para recoger los recursos naturales de las aguas de cualquier parte del mundo.
Los países europeos comenzaron a preparar sus poderosas flotas para la caza de ballenas y una flota atunera en California pretendía extender sus operaciones en nuestra costa, recuerda Diego García-Sayán. Incluso, años más tarde, el lobby pesquero, apoyado por el entonces gobernador de California, Ronald Reagan amenazó con utilizar a la armada estadounidense si eran detenidos los barcos de pesca estadounidense.
![]()
La firma
Ante esta amenaza que atentaba contra la soberanía, el canciller García-Sayán (padre) ordenó que la Marina de Guerra iniciara estudios geomorfológicos y cartas batimétricas, con el propósito de proporcionar sustento científico del parámetro especial para la protección de los recursos marinos de la costa peruana.
Es así como el presidente José Luis Bustamante y Rivero proclamó el° 1 de agosto de 1947 el dominio marítimo de 200 millas de ancho, sobre el cual ejerce soberanía y jurisdicción con el fin de “reservar, proteger, conservar y utilizar los recursos y riquezas naturales de toda clase que en dicho mar se encuentran”.
Este fue el primer paso para que el 18 de agosto de 1952, en coordinación con los gobiernos de Chile y de Ecuador, se elaborará la Declaración de Santiago, que proclama en su punto 2 “la soberanía y la jurisdicción exclusivas de cada uno de ellos corresponde sobre el mar que baña las costas de sus respectivos países, hasta una distancia de 200 millas marinas”. Además, del suelo y el subsuelo que corresponden a dicha zona marítima”.
Este es uno de los enormes pilares que apuntala la legislación internacional y marítima peruana que defiende la soberanía y la integridad del Mar de Miguel Grau. (F.V.T.)
![]()
Dominio y soberanía
En el transcurso del proceso de la recuperación de nuestro mar, hay un debate de jurista entre los territorialistas y los zonistas ante la Convención del Mar de las Naciones Unidas aprobada en 1982. Los primeros critican a los segundos porque la adhesión a este documento significaría renunciar a 188 millas de mar territorial.
Independiente a este debate, el artículo 54° de la Constitución de 1993 establece que el territorio del Estado (…) comprende el suelo, subsuelo, el dominio marítimo y el espacio que la cubre”. Por tanto, el “mar territorial”, “dominio marítimo” o “mar jurisdiccional” significarían que el tema de soberanía y la jurisdicción absoluta sobre las 200 millas marítimas del Perú serían lo mismo.