Central
Periodista
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1. Negro soy
Los primeros peruanos que apechugaron por la patria y enarbolaron la bandera roja y blanca fueron hombres “de coló”. Negros como mi abuela. Afroperuanos que llamamos hoy. Sepa usted que ellos conformaron la primera unidad militar peruana: el escuadrón de caballería Auxiliares de Ica, el 12 de setiembre de 1820.
“Su nombre se derivaba del lugar de procedencia de sus integrantes y porque, en un primer momento, le correspondió apoyar (auxiliar) al Ejército Libertador recién desembarcado. Un significativo número de sus integrantes fueron esclavos negros que dejaron las haciendas y solicitaron ser incorporados al ejército patriota. Aquellos afroperuanos se desempeñarían como diestros húsares en las batallas por nuestra independencia”, escribe el historiador Jaime Miguel Taype Castillo en Independencia del Perú: La historia detrás de la historia (Lima, Fondo Editorial del Congreso, 2021).
Ni bien José de San Martín desembarcó en Paracas, la “gente de color” se presentó voluntariamente para integrarse a las unidades militares. Claro, gracias a sus informantes, el general argentino sabía de la idiosincrasia de los peruanos y no quería problemas con los propietarios de los esclavos, así que ordenó indemnizarlos. El historiador Gustavo Pons Muzzo señalaba que para San Martín “era muy importante reclutar gente de color, por ser la más adecuada para la caballería, pues aún en el ejército virreinal, los negros siempre integraron la caballería por sus aptitudes ecuestres”.
Sobre la pobreza franciscana de la vestimenta del escuadrón de caballería Auxiliares de Ica, Taype afirma, citando las memorias del general Guillermo Miller, quien conoció en el campo de batalla a estos hombres, que destacaban por “un variopinto uniforme muchas veces formado por las prendas abandonadas por los realistas o tomadas de aquellos soldados muertos en combate”.
Cayetano Quirós
Un nombre que resume a estos hombres de raíces africanas que abrazaron la causa independentista es Cayetano Quirós, esclavo y bandolero, con una vida digna para una película. No hay retratos de este personaje ni de los afroperuanos patriotas. Eran parte de la plebe. Entre los perfiles y hechos que desarrollan en Momentos estelares de la independencia del Perú (Lima, Planeta, 2022), Bruno Polack y Mario Pera dan detalles sobre la vida a salto de mata de Quirós.
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Nacido en una hacienda iqueña, y tercer hijo de una esclava africana, junto a otro esclavo, Francisco Panizo, Cayetano escapará para unirse a una banda de asaltantes de caminos. No juzguemos, era el oficio que podían tener los cimarrones, y, como bandolero entre Lima e Ica, se volvió temible.
Pero en 1820 cae en la cárcel, donde conoce las ideas independentistas del clérigo Julián Morales y el jurista Francisco Javier Mariátegui. Quirós abrazará también el sueño de la patria para todos y será pieza clave para llevar al reconvertido batallón Numancia al cuartel general de San Martín en Huaura.
Luego, el mismo generalísimo le dará la luz verde para que, al mando de cincuenta hombres, los exbandoleros se conviertan en el terror de las tropas realistas en diversas acciones de guerra de guerrillas a lo largo de la costa y sierra. Sus acciones serían elogiadas por el “Santo de la espada” y por bravos generales de la talla de Álvarez de Arenales.
Su victoria más sonada fue en abril de 1821 en Quillapata, donde, de acuerdo a los autores, con solo 200 hombres venció al batallón Imperial Alejandro, de 2,000 hombres. Luego de caer en La Puntilla en manos de los españoles, Quirós y sus hombres fueron fusilados en la plaza La Merced, el 5 de mayo de 1822.
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Ya en el Protectorado y a pesar de que San Martín dio marcha atrás, por precisión de los hacendados, sobre la libertad de los negros que participaban de su ejército y a los bebés afroperuanos que nacían después de proclamada la independencia, había un espíritu patrio y tal como señala Jaime Miguel Taype, fueron estos negros patriotas los que hicieron el trabajo de “espionaje doméstico” en las casas limeñas donde servían.
Si hablamos de próceres, no debería de faltar la figura del médico y escritor afroperuano José Manuel Valdés (1767-1843), quien se sumó en el sur (Chile) a la expedición libertadora sanmartiniana y quien años más tardes sería diputado por Lima.
2. Indio soy
Las primeras fuerzas militares peruanas de San Martín también incluían a los indígenas (población que venía levantándose contra los realistas desde tiempos de Túpac Amaru II). El viajero y militar británico Basil Hall, testigo de la llegada del argentino a Lima, recuerda que lo más saltante del semicírculo que formó en la parte norte de la ciudad las tropas patriotas eran “la multitud de indios armados que rodeaban la ciudad”, las llamadas milicias y montoneros patriotas.
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Cabe mencionar que indios y negros patriotas trabajaron juntos. Por ejemplo, los montoneros del afroperuano Cayetano Quirós recibieron apoyo de los famosos Morochucos de Ayacucho, juntos se enfrentaron a las tropas del general español José Rodil en la batalla de Huampaní.
En los pueblos hay diversos personajes de esos días que han sobrevivido gracias a la oralidad. Como Emeteria Ríos, de San Agustín de Páriac, en Huaral, quien fuera reconocida póstumamente por San Martín como “Lancera de la libertad”.
Durante tres años la campesina se convirtió en informante clave sobre el movimiento de las tropas realistas que permitió el éxito de los montoneros en acciones en Huamantanga, Obrajillo y Puruchuco. Cuando en setiembre de 1823 fue capturada y sometida a martirios por las tropas de Canterac, en una acción que Polack y Pera equiparan a la de María Parado, jamás delató a los milicianos.
Ciudadanía pendiente
Esa presencia de diversas poblaciones en la gesta independentista no tuvo un correlato del reconocimiento de sus derechos en la joven patria.
Lo resume Luis Guillermo Lumbreras en Breve historia general del Perú (Lima, Crítica, 2022): “(…) el Perú pasó a ser una república, con el poder sustentado en la democracia, con el único problema –advertido por los sanmartinianos– de que el 95%, o más de los peruanos no podían ser ciudadanos, porque la ley excluía a las mujeres, a los pobres, a los desempleados, a los analfabetos y a los que no hablaban el castellano. Desde luego, en las convocatorias fue un puñado de personas las que tenían el poder y legislaban, tenían el Ejecutivo y decidían quiénes serían las autoridades con sus votos”.
Mujeres por la patria
Son innumerables las acciones donde intervinieron las mujeres anónimas y también las pertenecientes de la alta sociedad limeña, desde antes a la llegada de la expedición libertadora sanmartiniana. En el libro Parte de guerra (Lima, Planeta, 2022) Magally Alegre Henderson destaca, por ejemplo, el papel de Brígida Silva de Ochoa como “conspiradora y correo patriota, desde 1807 hasta la llegada de la José de San Martín”. El exministro Alejandro Neyra en 1821. El año de la esperanza del Perú (Lima, Ediciones B, 2022) menciona el papel vital de un grupo de mujeres de la elite limeña para que el batallón Numancia se pase al bando patriota: la marquesa María Hermenegilda de Guisla Larrea y las “mujeres de avanzada y esposas de comerciantes” Rosa Campusano, Carmen Noriega y Manuela Sáenz.
Datos:
Los esclavos negros que llegaron al Perú desde el siglo XVI fueron traídos de Guinea, Congo y Angola.
Las acciones de los montoneros de Cayetano Quirós se dieron en los pueblos de Chancay, Quilmachay, Canta, Cañete, Yauyos, Jauja, Huánuco, Cangallo, Pataz y Nasca.