• VIERNES 3
  • de abril de 2026

Opinión

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TECNOLOGÍA INTERACTIVA

Cómo mejorar el transporte público

Necesitamos un sistema de transporte que a través de la tecnología fidelice al cliente.


Editor
Franck Gómez Santillana

Especialista en transporte público


La construcción de grandes ciudades, sobresaliendo las europeas y asiáticas, se estructuran e implementan bajo el concepto del Smart City; en otros casos, capitales históricas y tradicionales se transforman hacia la Ciudad Inteligente.

Dentro y fuera de este concepto, la movilidad urbana exige la conectividad que ofrece la tecnología a fin de que el usuario aproveche sobre todo la información para organizar y optimizar sus tiempo de viaje. Exponemos algunos ejemplos tangibles: la Empresa Municipal de Madrid (EMD) ofrece en su app oficial la consulta del tiempo de espera previsto para un autobús en todas sus paradas e información de las líneas o rutas que pasan por el paradero de espera, poniendo en manos del pasajero un mapa interactivo.

El 2018, la alcaldía de Medellín lanza al mercado la aplicación para celulares TPMed, una herramienta que entrega a los ciudadanos la información de las rutas, buses y el sistema del metro para programación de viajes. Su desarrollo empezó con la adecuación de 383 paraderos inteligentes con datos en tiempo real de las 251 rutas con la que cuenta la capital antioqueña.

El mismo 2018, la División de Transporte del BID publica el interesante documento Sistema Electrónico de Pago de Pasajes (SEPP) de Transporte Público Urbano. En ese esquema proponen, sobre todo para Latinoamérica, el concepto de proveedores de servicios financieros que ofrezcan esquemas de interoperabilidad de servicios bancarios, como monedero electrónico, tarjetas de crédito adicionando la tecnología a los medios de pago. No es nuestra intención abundar en los modelos de pasaje electrónico, sino solo exponer ejemplos de lo que la tecnología ofrece.

En nuestro país está a punto de aprobarse en el Congreso de la República una prórroga de 5 años de autorizaciones para las rutas tradicionales en Lima y Callao, que constituye un puente para un estadio superior del Sistema Integrado del Transporte o SIT. En paralelo, se requiere como tarea primordial de las autoridades competentes, para un sector tan atomizado, la implementación de tecnología para empoderar al usuario pasajero con el manejo de información de rutas, de frecuencia de buses, de la variabilidad de los tiempos de viajes que se dan normalmente por contingencias diversas, accidentes o atascos.

Se requiere una app interactiva que ofrezca al usuario la posibilidad de comunicar a la autoridad en línea el incumplimiento de tiempos, de infracciones al tránsito, de cobro de tarifas, de problemas de acceso a recargas, incluso del incumplimiento de rutas.

Son abundantes las malas experiencias diarias de los usuarios pasajeros que tienen la impotencia de exponer o expresar una denuncia y que esta sea atendida con la rapidez requerida con la medida correctiva que corresponde.

Las generaciones nuevas que llevan el ADN de la tecnología nos presentan a un usuario aliado e incluso activista positivo de la consolidación del ordenamiento del transporte, esto requiere una respuesta por parte de la autoridad con la implementación de una plataforma que interconecte los buses, la infraestructura y a los pasajeros, que se exprese en una app, como en las dos experiencias expuestas e innumerables ejemplos internacionales existentes; tecnología que permita al usuario efectuar recargas por cualquier medio de pago, que permita consultar saldos, una aplicación que anuncie mejoras o servicios expresos o la suspensión temporal de rutas. En fin, un sistema de transporte que a través de la tecnología fidelice al cliente, generando el desarrollo de un mercado de pasajeros a través de la información, sin dejar de avanzar en infraestructura necesaria como paraderos inteligentes.

El transporte urbano, en el marco legal peruano, es un servicio público, pero no deja de ser una actividad económica que requiere su optimización para autosostenerse y depender menos de subsidios que son difíciles de gestionar.

El uso de la tecnología es el medio, el mundo moderno lo dice, luego de la pandemia del covid-19 aún más, con la modificación de comportamientos y crecimiento de la bancarización. Recordando a Cesar Vallejo, en este aspecto también decimos: “Hermanos, hay muchísimo que hacer”.

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