Opinión
Director general Instituto Certus
Frente a esta situación surge una gran pregunta: ¿qué necesitamos para dar el salto y tener éxito poniendo en marcha una idea de negocio que perdure en el tiempo? Mike Cobián, socio general de The Valley Venture Capital, afirma que la formación y el aprendizaje son la materia prima del emprendedor, mucho más que el dinero o la idea en sí misma. En ese sentido, considero que nos hace falta una base de conocimientos técnicos y una capacitación en habilidades blandas, entre las que destaca la resiliencia.
Vamos por partes. Actualmente, según la encuesta de Ipsos Global @dvisor, 6 de cada 10 encuestados peruanos revelan que han iniciado al menos un negocio en el pasado y 7 de cada 10 tienen pensado hacerlo en los próximos dos años. Pero ¿por dónde empezar? Considero que el punto de partida es comprender la dinámica de las empresas para elaborar un proyecto sólido. Solo así, un emprendedor será capaz de entender las necesidades de las personas, evaluar si existe una demanda para su idea de negocio, identificar a sus competidores y proponer un producto o servicio innovador.
Luego, será importante que aprenda a constituir una empresa teniendo en cuenta el sector donde desea incursionar y las normas legales que debe cumplir. A todo ello debemos sumarle conocimientos básicos en finanzas, contabilidad y tributación. Pero, adicionalmente, yo recomiendo desarrollar habilidades técnicas en comercio electrónico, gestión de redes sociales y estrategias de marketing digital, pues hoy en día son claves para cualquier negocio.
En segundo lugar, y al mismo nivel de importancia, están las soft skills o habilidades blandas. Capacitarse en temas de liderazgo, trabajo en equipo, resolución de problemas, pensamiento creativo e innovador, por ejemplo, serán fundamentales antes, durante y después de emprender un negocio. La resiliencia merece una mención aparte, pues es el motor que impulsa a los emprendedores cuando las cosas no salen como esperaban. Los emprendimientos no siempre tienen éxito a la primera, pero si perseveran y se adaptan rápidamente a los cambios o necesidades del mercado, estoy seguro de que saldrán adelante.
Por su parte, el Gobierno también tiene un compromiso pendiente con los emprendedores. No lo digo yo, sino los mismos encuestados por Ipsos Global @dvisor. Por ejemplo, el 56% considera que el Estado no hace un buen trabajo ayudando a los emprendedores, el 45% no cree que las mujeres sean tratadas de manera equitativa cuando intentan iniciar un negocio y el 56% no cree que otros grupos como las personas con discapacidad o LGBTQ sean tratados de manera equitativa cuando desean emprender.
A todo ello debemos agregarle los altos índices de informalidad empresarial en nuestro país y que, además, según INEI, más del 50% de las empresas formales (2.7 millones) se encuentran en Lima, lo que evidencia la necesidad de impulsar el emprendimiento en otras regiones del Perú, a través de capacitaciones y talleres descentralizados, incentivos económicos, incubadoras de empresas, campañas de formalización, etcétera. Hacerlo correctamente, y con igualdad de oportunidades, contribuirá a mejorar la economía del país en beneficio de millones de familias.
Por nuestra parte, las instituciones educativas debemos ser aliadas en este proceso. Para ello debemos ofrecer programas de formación continua o capacitaciones para emprendedores. Pero, además, debemos inculcar el espíritu emprendedor en las nuevas generaciones, introduciendo en nuestros planes de estudio temas que les permitan tener una visión empresarial y dominar las metodologías más modernas de diseño y puesta en marcha de nuevos negocios. De nosotros depende seguir siendo un país emprendedor, pero pasar al siguiente nivel con emprendimientos sostenibles que generen un impacto positivo.
El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.