• SÁBADO 9
  • de mayo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
LA fiesta al sol se Desarrolló con públicoen sus tres escenarios

Volvió el Inti Raymi

La ciudad del Cusco vibró con la escenificación de la ceremonia inca.

El astro se elevó radiante en el inmenso espacio azul de la mañana, diluyó la neblina que abortó la madrugada y recibió a sus hijos en la explanada del Qoricancha, su templo. Aquí llegaron delegaciones desde el Antisuyo, Kontisuyo, Chinchaysuyo y Qollasuyo, con sus alegrías y tristezas.

El inca Pachacútec, interpretado por el actor David Anca, impresionó a cusqueños y turistas que habían ganado butacas en las graderías instaladas en la avenida El Sol. Desde ahí apreciaron el inicio de la ceremonia ancestral y oyeron el canto “Intillay… taytallay…” mi sol, mi padre, en español.

Las danzas multicolores de las regiones provenientes gustaron, la felicidad se dibujaba en los rostros de los visitantes y de los vecinos que habían salido a sus balcones. Habían pasado dos años de tristeza por el covid-19, pero las reparaba la ritualidad.

En la plaza de Armas aguardaban autoridades locales, regionales y nacionales luego de la misa tedeum. Era el claro ejemplo de que en la ciudad del Cusco se profesa la religión andina y católica, desde las calles y el templo inca del Wiracocha, ahora Basílica Catedral, los dioses bendecían a Cusco por su aniversario.

Entonces, el inca Pachacútec ingresó a la plaza mayor, precedido de la coya y su séquito, ascendió al usnu o lugar sacro que siempre existió, solo que desde la Colonia hay una pileta (hoy revestida como aquel usnu), desde ahí llamó al alcalde Víctor Boluarte Medina. La escena es llamada “el encuentro de dos tiempos”.

“Kay khi’pupi kashan munayninchis, llank’ayninchis, yachayninchis, chaykuna yuyaniykitan kanchaykusun sumaqta kay llaqtayta puririchinaykipaq” (“En este quipu están nuestros anhelos, el trabajo, los saberes, ellos iluminarán tu mente para que encamines bien a mi pueblo”), le dijo el inca, estrechándole los atados de soga que eran guía administrativa en la cultura inca. Boluarte Medina respondió que tomará fuerzas para seguir trabajando incansablemente “K’allpachakusaqmi” resaltó, y luego se llevó el quipu consigo tras un baño de flores que le otorgaron sacerdotes andinos. Seguido, y como suele gustarle al inca, hijo del Sol, se desplazaron las danzas.

En Sacsayhuamán gustó la puesta en escena. Desde los cerros ‘Suchuna’ o rodadero y la ‘Cruz del Papa’, los cusqueños vieron desplazarse al inca Pachacútec, mientras que más de 3,000 visitantes lo hicieron desde sus butacas.

Los ritos al fuego, al trigo, a la lectura de las entrañas de una llama se hicieron como antes de la pandemia, de acuerdo con un guion; sin embargo, hubo un agregado al rito de la chicha de jora o maíz, ya que Mary Cruz Lima, la actriz que hizo el papel de coya, participó por primera vez en la historia del Inti Raymi y agradeció al Inti, al astro Sol, por todo lo que nos brinda.

“La coya antes solo alcanzaba la chicha, lo que se ha hecho ahora es que ella entre al parlamento en el cual la coya manifiesta el fruto del trabajo y la fecundidad de la tierra y luego entrega la chicha al inca”, resaltó Fernando Santoyo, presidente de la Empresa Municipal de Festejos de Cusco (Emufec), organizadora de la Fiesta al Sol, dejando en claro que con este agregado en el guion se intenta reivindicar a la mujer andina.

El inca Pachacútec también hizo alusión al covid-19, otro pequeño agregado al guion: “Kay milla onq’oykunamanta, tayta, jayk’arihuayku, wiñaypaq chinkarichun, ama kay llaqta runakunata ñak’arichisunchu, chaytan mañakuyki q’apaq apu inti” (de estas graves enfermedades, padre, cuídanos, para el futuro que desaparezca, no permitas el sufrimiento de tu pueblo, eso te pido gran dios Sol). Y así la fiesta al astro Sol continuó siempre con el ‘Haylli Inti Raymi’ ¡Viva el Inti Raymi! (Percy Hurtado)