• MARTES 5
  • de mayo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
presencia afroperuana

A flor de piel

Un colectivo de mujeres ha encontrado en el arte una manera de luchar contra la discriminación racial. Marité Gallardo recrea en sus personajes la vitalidad de la población afroperuana.

Será que en la actitud distendida de su personaje se ve reflejada ella misma, chinchana de nacimiento, afroperuana a pleno orgullo y militante de la vida. “La mujer debe sentir que es bella, aunque alguien más opine lo contrario; eso es lo que expresan mis gordas tipo Botero”, asegura.

Sobre la mesa cubierta por un mantel amarillo, en el patio de su casa en La Perla, la artista ha colocado una colección de sus trabajos más recientes: angelitos negros, quemadores de incienso, nacimientos a la chinchana, tamaleras y picaroneras con mandiles de bolitas, bailarines de zamacueca y mujeres de cuello largo. Allí está, también, una última cena con un Jesús y sus doce apóstoles negros, con cabelleras rasta y túnicas africanas.

Historia y futuro

¿No estigmatizas a la mujer afroperuana representándola predominantemente en roles de cocina? Se lo pregunto en buena onda, escogiendo las palabras para no herir susceptibilidades. “Por más que queramos, no podemos ocultar que a lo largo de la historia la mujer negra fue confinada a esas funciones. En todo caso, no es un estigma: hay que mirar el asunto como el aporte africano a la cultura gastronómica del Perú, que ha sido valioso y abundante”.

Ella misma ha creado los moldes de todas sus cerámicas. Pero como no tiene horno en La Perla, manda a fabricar sus piezas en el Cono Sur. Una vez que recibe los “bizcochos” en crudo, realiza el lijado y procede a pintar con delicadeza; primero, como corresponde, una capa de tinte oscuro, “para alcanzar en mis personajes el color de mi propia piel”. Luego viene el decorado exterior, los detalles de la vestimenta y el acabado que no por su tonalidad mate deja de ser reluciente.

Marité es una de las cuarenta mujeres del colectivo Red Nacional de Mujeres Afroartesanas que ha encontrado en el arte una manera de luchar contra la discriminación y trabajar a favor de los derechos de la mujer. Es un sueño que se dorará con tiempo y paciencia.

TIEMPO DE PINTAR

María Gallardo también pinta y sus motivos tienen el sello afro. En su cuadro “Los guerreros”, por ejemplo, un grupo de músicos de cabello ensortijado y dermis tatuada se prepara simbólicamente para el combate. “Terminar esta pintura me tomó ocho meses; pintar me relaja”.