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Editor de Cultura
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Cuenta Eliseo Talancha Crespo que hasta la construcción de la carretera que une Huánuco con Pucallpa, un amplio terreno y su población estaban en el margen de la vida del Perú. Indicó que esta obra, ejecutada por Óscar R. Benavides a fines de la década de 1930, impulsó la creación de ciudades y el inicio de un comercio fluido.
Ciudades desaparecidas
Talancha, quien tiene varias publicaciones dedicadas a la historia de su región, Huánuco, cuenta que desde los inicios de la conquista española se intentó penetrar en la Amazonía.
Sin embargo, las expediciones que se organizaban a la selva central tuvieron poco éxito.
Menciona que se llegó a Huánuco, pero no se avanzó más al norte, donde se establecieron Jaén, Chachapoyas, Moyobamba, entre otras urbes.
Indica que hay registro de hasta tres expediciones que quisieron, en los albores del Virreinato, hacer efectivo el control español de la zona. El primero fue Alonso de Mercadillo. Los siguientes, Alonso de Alvarado y Gómez Arias Dávila. Todos ellos buscaban el elusivo Paititi o El Dorado.
Estas incursiones se encontraron con problemas de paludismo, además de desconocer el terreno. Sufrieron intentos de insurrecciones de sus propios hombres e incluso motines. Además de la animadversión de los nativos.
Sin embargo, los que tuvieron una relativa mejor suerte, de acuerdo con Talancha, fueron los evangelizadores.
Ellos, a lo largo de la época virreinal, establecieron contacto con las tribus del lugar. Su intento de catequizarlos impulsó la fundación de pueblos. No obstante, estos duraban el tiempo que los religiosos permanecían allí, pues apenas se retiraban, los nativos regresaban a la selva.
La situación cambió con la carretera en la década de 1930. Por ejemplo, Tingo María, que había sido fundada y abandonada unas cuantas veces, comenzó a crecer y volverse un eje comercial.
También influyó la llegada de colonos, impulsada por los gobiernos de esa época, que fueron poblando la zona.
1937 La carretera unió Huánuco con Tingo María.