Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
Canta, pututo. El milenario instrumento ha vuelto a resonar en el corazón de La Balanza, cuadra 26 de la avenida Puno, entre alimentadores del Metropolitano y mototaxis comeños que suben y bajan hasta el kilómetro 11 de la Túpac Amaru. Ahora anuncia que después del silencio y de los golpes bajos de la negra muerte viene el arte como el ángel vengador de la vida.
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Una callecita lateral al parque Tahuantisuyo ha sido rebautizada como “Calle Mágica”. Ahí se ha erigido un mural en alto relieve dedicado al enérgico instrumento. Es una remembranza de aquella caracola inca que trajo con celo desde Pitumarca, Cusco, uno de los primeros vecinos que pusieron sus esteras aquí, en los cerros de Comas, en los años sesenta, cuando el barrio era solo una suma de ausencias, promesas y tierra indomable, sin agua potable ni energía eléctrica. Y el pututo resonaba para convocar a la asamblea a esos nuevos limeños, para que unidos buscaran el porvenir.
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Sesenta años después de esa gesta social, el pututo renace como identidad y resuena en los parques y calles donde el Festival Internacional de Teatro en Calles Abiertas (Fiteca) ha vuelto después de dos años. “Canta, pututo, para despertar el Tahuantinsuyo que llevamos dentro”, dice la frase de la 21ª edición del festival que se imprime en los polos.
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El afiche 2022 del Fiteca es bello: una mujer que en sus polleras celestes lleva impresos la vida en La Balanza y al festival y sus artistas. Fue elaborado por la artista Qarla Quispe (Warmichic).
En el comeño parque Tahuantinsuyo también se ha montado un altar, como el que hacían los waris o los incas para conectarse con sus antepasados. Este lleva las fotografías de los vecinos de La Balanza que en estos dos años y medio se fueron con el covid-19.
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Dicho altar lo trabajaron a pulso los adolescentes y jovencitos del asentamiento humano. Querían que la fiesta del arte fuera también un espacio para la memoria. Así que hicieron actividades profondos para darle vida al altar, que ha emocionado a todos en La Balanza. Son jovencitos que aprendieron a ver más allá de sus linderos, de las carencias materiales, gracias al arte: tienen todos el común denominador de haber participado desde niños en los talleres que organiza en el Fiteca, y ahora muchos son universitarios, ven el mundo distinto.
Junto a las fotografías de los vecinos, figuran las de los intelectuales y artistas que partieron con la pandemia y estuvieron muy relacionados con el desarrollo del festival a lo largo de los años. Como Ricardo Santa Cruz, investigador del teatro con amplio trabajo en Comas.
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“La pandemia trajo mucho temor. Nos sobrecargamos con noticias de muerte y confusión las 24 horas al día. Eso nos llenó de miedo, que no es bueno porque es parte de la muerte. Analizamos y nos dimos cuenta de que el arte, la actividad que hacemos, es de la vida”, dice Jorge Rodríguez, director del Centro Cultural La Gran Marcha de los Muñecones, Premio Nacional de Cultura 2018, y uno de los colectivos que cargan sobre sus hombros la organización del Fiteca.
Con la pandemia se dieron cuenta de que entraban en sala UCI también los valores de la cultura de barrio de La Balanza, que tanto habían luchado por cimentar: la solidaridad, la participación social, el debate. Todo parecía esfumarse por la sobrevivencia. Entonces, como el Lázaro bíblico, los colectivos artísticos comeños empezaron a pensar en cómo levantarse desde aquellas tinieblas de una sociedad en la cual un virus había mostrado sus flaquezas. Eso les dio la energía para volver a reunirse, planear las estrategias y producir otra vez el festival que, para sus organizadores, es una acción patriótica.
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En el 2020, la edición del Fiteca no tuvo pasacalle. Fue transmitida en directo por las redes sociales. Así, los grupos invitados se hicieron presente con sus obras desde México y Colombia.
Y el año pasado fueron “un poco más osados”: crearon una variante del pasacalle, la “pasacasas”. Era un recorrido artístico por los distintos pisos de una vivienda de La Balanza. Los Muñecones de la Gran Marcha sí hicieron un pasacalle discreto, de sorpresa, con distanciamiento. Fue emocionante, pero no hubo interacción con los vecinos.
Ahora, domingo 1° de mayo, el evento se inauguró y tomó de nuevo las calles y escaleras de La Balanza, con el mix de elencos peruanos y extranjeros, artistas caripintados, saltimbanquis, bombos, platillos, zampoñas, trompetas, anunciando el retorno del Fiteca. Su alegría, sí; y las pancartas con los rostros de abuelos y padres que volvían a recorrer simbólicamente ese barrio que construyeron con sangre y sudor.
Jorge Rodríguez cuenta que todavía hay un poco de temor entre los vecinos por el covid-19 que está costando reimpulsar las actividades culturales en Comas y todo el país, que son tan importantes para mirar el horizonte con esperanza.
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En esta edición han suspendido ese otro sello del Fiteca, cuando las familias hospedaban a los artistas extranjeros. Pero gracias a un auspicio de la Municipalidad de Lima, todos los invitados internacionales llegan esta vez a un hotel en el centro de Lima. “Es un pequeño distanciamiento, pero el otro año vamos a curarnos y volver”, dice Rodríguez.
El Fiteca y su programa de teatro, música y danza en la sede central de la Fiteca, en La Balanza, han vuelto para no irse. Su eslogan cobra hoy mayor vigencia: “De la nada al todo y del todo, lo imposible”.
Porque descontentos con lo ingrato que resultan muchas veces los límites de lo posible, los grupos de artistas de Comas construyeron un vigoroso barrio cultural fuera de los circuitos culturales tradicionales de la urbe. Ahora tienen dos “Calles Mágicas” y auguran que con el tiempo se multiplicarán. Por estas vías continuará transitando la imaginación para crear mundos nuevos y luchar contra la muerte, el desaliento, el olvido y la tristeza. Bienvenido de vuelta, Fiteca.
Presentaciones
-Hoy se presentan en Pisco el pasacalle Aainja de Colombia; luego, los Patitos Feos traerán rock para niños desde México, mientras que el grupo teatral MoMO, también de México, pondrá en escena Nahual, teatro-Circo para niños. El cierre, desde las 7.30, es con los Andinos del Café que presentan su espectáculo "Matachín danzando los colores de la Música.
- Mañana los elencos se presentarán desde las 4 de la tarde en la plaza central de Chincha y el sábado en el Centro Cultural Amador Ballumbrosio, en el distrito de El Carmen, en el mismo horario.
- En esta edición participan tres grupos de Colombia, dos de México y uno de Chile, además de una artista de Francia.
- En su edición 2022, el Fiteca reivindica el aporte de las culturas precolombinas
- 25 artistas participan en la muralización en La Balanza.
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#NormasLegales?? @MinCulturaPe declara Patrimonio Cultural al bien mueble denominado “San Sebastián auxiliado por un ángel”, de Ricardo Antonio González Tiravanti, pintura de caballete con una resolución pictórica procedente de la Escuela Cusqueña. ??