Opinión
Médico intensivista y director ejecutivo de la Facultad de Ciencias de la Salud Universidad Norbert Wiener
En el caso de los médicos, se requiere completar un año de servicios en el Estado para postular al Concurso Nacional de Residentado y alcanzar las vacantes en la especialidad de su elección. A los ingresantes (aproximadamente 30%) les esperan tres a cinco años de formación. El 70% restante aguardará el año siguiente o redirigirá su desarrollo profesional. En menor proporción, aquellos inclinados por la docencia y la investigación optarán por hacer una maestría y doctorado.
Sin embargo, la primera opción continúa siendo la especialización debido a la reputación que conlleva y las mejores oportunidades laborales. Esta es la razón por la que el requisito de contar con el grado de maestro para ejercer la docencia, establecido en el artículo 82 de la Ley Universitaria, era un serio problema para la continuidad educativa en las carreras de salud.
Luego de varios años de aprendizaje, la Sunedu emitió el 2017 y 2018 dos resoluciones de consejo directivo (RCD) que equiparan el título de especialista con el grado de maestro para el acceso a la docencia universitaria; el 26 de octubre último, la RCD 116-2021-Sunedu-CD estableció el criterio de equivalencia académica para el ejercicio de la docencia universitaria y el acceso, ratificación y promoción de la carrera docente, reconociendo que los programas de especialización se desarrollan en condiciones de mayor exigencia académica que los programas de maestría. Esta resolución de Sunedu es un avance pero insuficiente, pues incluye solo los títulos de segunda especialidad en Medicina Humana y Odontología que hayan sido obtenidos bajo la modalidad de residentado y, únicamente, en aquellas universidades que cuenten con los programas de Medicina Humana y Odontoestomatología, sin tomar en cuenta que además del residentado médico y odontológico también existe el residentado de Enfermería, Obstetricia, y Farmacia y Bioquímica; así como los programas universitarios de segunda especialidad en salud que no están bajo esta modalidad y que, a diferencia de estos, que son a tiempo completo-dedicación exclusiva y remunerados, demandan un mayor esfuerzo de los profesionales.
En un escenario pospandemia, en el que la brecha de especialistas se ha incrementado y la creciente demanda no podrá ser cubierta con la oferta de los programas de residentado debido a que requieren presupuesto público, es imperativo aplicar el mismo criterio de equivalencia académica a los títulos profesionales obtenidos mediante los programas de segunda especialidad licenciados por Sunedu y ampliar su alcance a todas las carreras de salud. No esperemos que una nueva emergencia sanitaria nos recuerde que los especialistas en salud son un recurso estratégico para la seguridad nacional.
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