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  • de junio de 2026

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Derechos de autor: Héroes de tinta


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


No aparece en ningún libro de historia pero sí en historietas. En quioscos y librerías. “La Chola Power” es una superheroína que lleva 14 años cuidándonos a los desprotegidos ciudadanos. Es la primera superheroína made in Perú. Y desde el 2009 está debidamente registrada en Indecopi. “La Chola” ya ha sido presentada en Argentina, Chile y Colombia, con buena aceptación.  

El piurano Martín Espinoza ha viajado a distintos lugares de Latinoamérica dando exposiciones sobre su personaje. También ha creado otros personajes de cómic como “Iquitos”, con el cual aborda problemas sociales como la trata de personas o la homosexualidad. Todos con identidad peruana.

A Espinoza le pasó lo que a muchos artistas de los años ochenta y noventa: tuvieron que estudiar carreras afines para no morir en el intento. Él estudió diseño publicitario y se relacionó así con su pasión, la historieta y la ilustración.

Pero, ¿se puede vivir de la historieta o cómic en este Perú del bicentenario? “Vivir del cómic sí se puede. Se debe apuntar como toda carrera a la profesionalización”, opina el director de MEDcomics.

Se debe, eso sí, diversificar: él, por ejemplo, ofrece sus servicios de ilustrador, de dibujante, a una cartera de clientes, donde hay empresas e instituciones; desarrolla logotipos, caricaturas; trabaja también en el mercado para niños. Todo eso va de la mano y le permite seguir desarrollando en paralelo la historieta.

“Si hay un dibujante que trabaje para una editorial grande, de afuera, va a poder tener una buena economía bien, pero estará sujeto a los requerimiento de esa empresa”, dice Espinoza.

Vitrina de talentos

En el 2009, al año de haberse dado a conocer al ganar el primer concurso nacional, auspiciado por un diario de circulación nacional, que buscaba un superhéroe peruano, Espinoza fundó la editorial independiente MEDcomics, desde donde da espacio a las nuevas generaciones de dibujantes para que publiquen sus cómics e impulsen su creatividad.

Se trató de una apuesta para que los dibujantes en el Perú dejen de ser empleados y formen su propio sello desde donde generar contenidos propios. “Hasta el 2015 estuvimos trabajando con diversos autores que traían sus propios personajes. A ellos los invitamos para que registren (en Indecopi) sus personajes”, dice el ilustrador.

Si bien con la llegada de la pandemia el sello paralizó, no dejó de ser una vitrina para jóvenes dibujantes peruanos. Y desde enero de este año, MEDcomics ha publicado cinco números simultáneos de “La venganza de Kong”, “Chincha”, “Tunky”, “Iquitos” y “Huako”. Todos ellos superhéroes que conocen de las problemáticas de las distintas regiones del país. Sobre el pago, Espinoza explica que hay un acuerdo de comisiones entre los dibujantes y guionistas, en porcentajes, de acuerdo a las ventas de las revistas. El acuerdo varía mucho porque hay ilustradores que solo trabajan la portada (los portadistas) y otros dibujantes que trabajan toda la revista. También se dan acuerdos por reedición. “La idea es que el dibujante se sienta cómodo”, dice.

Espinoza siente que el registro de su marca MEDcomics y de sus personajes en Indecopi ha tenido efectos positivos. “Las empresas te ven mucho más formal, te brindan un mejor trato”, explica. Por un lado, le ha permitido llegar a las empresas como Backus o el Real Plaza. Con esta última ha tenido una alianza estratégica de presentaciones los fines de semana, convirtiéndose en un canal de ventas importante para el sello editorial.

Mercado internacional

Hace 10 años, Luis Morocho registró en Indecopi su personaje El Guachy-man, que empezó con un blog en el 2006. El ilustrador limeño trabaja en medios peruanos y también ha publicado historietas en Estados Unidos y España, mercados con características muy distintas.

“Es muy complicado dedicarse a la historieta en el Perú. Aquí he tenido pocos proyectos que me han pagado lo suficiente para costear las mensualidades. Pero en el extranjero varía mucho”, comenta.

Para los historietistas peruanos, publicar en España es como hacer realidad el viaje a Disneylandia. Se trata del gran mercado de cómics en castellano. Solo el año pasado, entre licencias de cómics e historietas propias, se editaron allá más de 3,500 materiales.

A pesar del tamaño del mercado, en el país de Cervantes tampoco los autores pueden vivir de la historieta (lo que producen es pequeño, frente a los que se dedican a la manga). El aspecto positivo es que en España a los dibujantes se les considera coautores de todo el material publicado.

“En el Perú hay mucha ignorancia en el tema del cómic. Se cree, inclusive en las grandes editoriales, que el dibujante es un ilustrador del relato que hace el escritor. Pero en el cómic, el dibujante es un coautor. Está al mismo nivel del escritor. Inclusive el dibujante es casi como el director de la película, decide dónde va a poner ‘la cámara’, cómo se van a mover los personas, qué se va a contar con el color”, explica.

En España favorece esta figura de la coautoría porque cuando se vende a otros mercados el material, hay unas regalías que puede cobrar el dibujante. En su caso, una serie de libros infantiles que hizo para España la compró en Estados Unidos Scholastics, uno de los grandes sellos de literatura infantil en el país del tío Sam (tienen los derechos de Harry Potter).

Morocho también dibujó el libro Cajamarca, un encargo de un sello hispano que mensualmente saca en cómic un capítulo de la historia española. En su calidad de coautor, ya le han dado un adelanto de regalías.

Cómics en EE. UU.

En Estados Unidos, al tratarse de un gran mercado del cómic, hay distintos tratos con los dibujantes. En el caso del mercado independiente, los editores suelen pagar al dibujante y son dueños del producto. Un caso similar sucede con las gigantes como Marvel o DC Comics, con regalías casi nulas para el dibujante y guionista.

“Lo bueno de Estados Unidos es que ser dibujante de cómics es un trabajo pagado y puedes vivir bien. Y el cambio de moneda favorece mucho al dibujante peruano. Cuando trabajas para los sellos grandes compensan el hecho de no darte regalías con la exposición que te dan como autor”, dice Morocho.

Otro diferencial entre las editoriales peruanas de cómics y norteamericanas es que el editor extranjero lo primero que hablará será sobre el costo de tu trabajo. Porque ya han visto tu portafolio y asumen que tu trabajo será de primer nivel. Es muy práctico y organizado, comenta.

En España, como se trata de proyectos de coautoría se debe presentar primero algunas páginas terminadas del proyecto y una posible portada. Tras muchos emails, se establecerán los porcentajes de regalías que pueden variar entre el 8% y 15% del precio de venta del producto; pero siempre serán en partes iguales, el 50%, con el guionista. Si bien son procesos largos, lo importante es que dan el adelanto de regalías y cada año “cae algo” .

En el Perú, la cuestión del cómic es más informal, de “buenas intensiones”, opina Morocho. Y muchas veces no se gana nada porque solo se cubre el costo de la imprenta. Menciona entre los casos excepcionales a Kchina Comics, que dirige el escritor Javier Arévalo, donde a los dibujantes se les da el trato de coautores (y ganan el 50%) y son dueños de su material. “No se gana mucho pero es un trato justo”, finaliza.

Ciclo cómic

Hasta el viernes 29, Indecopi realiza videoconferencias gratuitas, por la Semana de la Propiedad Intelectual. Inscripciones aquí.

“Grandes ideas para cómics poderosos”. Expositor: Martín Espinoza Díaz. (Hoy, de 3:00 a 5:30 p.m.)

“La historia original en el cómic”. Expositor: el escritor y guionista de cómics, César Santiváñez. (Miércole27. En el mismo horario).

“El arte de diseñar personajes poderosos”. Expositor: Ariel Olivetti, artista argentino. Ha publicado en Marvel Comics, DC Comics, Dark Horse Comics, Disney. (Jueves 28).

“Ilustración y diagramación de cómics”. Expositor: Diego Olórtegui. Artista de cómics peruano que se dio a conocer gracias a su trabajo para Marvel Comics. (Viernes 29).

Registro de obras literarias

De acuerdo al Indecopi, en el 2019 se registraron un total de 1,068 obras literarias; en el 2020, fueron 665; el dinamismo se recuperó el año pasado con 1,187 y a abril de este año van 428. La tasa de registro de una obra literaria es de 195 soles, a través de la Mesa de Partes; y de 136.50 soles de forma virtual por la plataforma de registro de obras literarias o artísticas. El trámite de registro de una obra literaria demora 120 días y solo en caso no haya una observación por parte de la Dirección de Derecho de Autor del Indecopi el trámite demora 30 días. Las obras se encuentran protegidas durante toda la vida del autor hasta 70 años después de su muerte. 

Datos:

Indecopi lanzó esta semana el Primer Concurso Nacional de Cómics e Historietas “Peruanos con historias originales”,

Hoy se realizará el reconocimiento a 15 jóvenes exitosos que usan la propiedad intelectual. Se trata de emprendedores, creativos e innovadores que usan marcas, patentes y derechos de autor.

El miércoles 27, a las 11:00 horas, se llevará a cabo la II Asamblea General de la Red Latinoamericana de Propiedad Intelectual y Género.

Cifra:

11 historietas históricas han sido registradas en Indecopi entre 1972 y 2021.