• LUNES 27
  • de abril de 2026

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Viernes Santo

Todo está consumado

Tradicional Sermón de las Tres Horas, en quechua y castellano, volvió a oficiarse en la iglesia San Pedro de Huanta, en presencia de la icónica imagen del Señor del Santo Sepulcro.



Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe



Abajo no cabe un alma más en las bancas del principal templo huantino. Se unen en los padresnuestros y avemarías. Es un mar teñido de luto, que escuchará atento, durante 180 minutos, las siete palabras de Cristo en la cruz. Desde el coro, las solemnes voces cantan en runasimi para anticipar la siguiente palabra del sermón.

La feligresía baja los ojos cuando el sacerdote jesuita, que es su paisano y ha venido desde Arequipa para este Viernes Santo, les jala las orejas: hemos sobrellevado el “tiempo covid” orando, pero ahora las iglesias de nuevo lucen vacías. Ha vuelto la pandemia de la indiferencia.

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En Viernes Santo, la nave principal de la iglesia de San Pedro de Huanta la cubre un lienzo de eucaliptos, palmas y hierbas aromáticas cuyos olores se mezclan con el incienso. A ese cobertizo artificial lo llaman el ‘monte’.

Desde la tarde del día anterior, decenas de huantinos han traído al templo la vegetación para el ‘monte’. Sobre este lienzo destaca el Señor del Santo Sepulcro. La imagen icónica huantina tiene articulaciones movibles. Y a las tres de la tarde bajará la cerviz en señal de que “Todo está consumado”.

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Los miembros de la Hermandad del Señor del Santo Sepulcro de Huanta se encargan desde 1967 del armado del ‘monte’; de llevar la imagen sagrada a la cruz, y luego, a las seis de la tarde, volverla a bajarla para que recorra en una urna el cuadrilátero de la plaza de Huanta.

Don Félix Paredes ya ha dejado el cargo directivo de la hermandad a los jóvenes. Su confraternidad fue muy golpeada por el covid-19: varios ‘hermanos mayores’ fallecieron.

¿Los jóvenes ya no tienen fe? Un grupo de mujeres se distingue del resto de feligresas por una cinta en su brazo. Son las integrantes de la Hermandad de la Virgen Dolorosa.

La presidenta de la institución, Estefanía Meneses, dice que hace nueve años empezaron acompañando a la imagen. Y desde hace seis, ellas se encargan de llevar las andas de la Virgen en el Miércoles del Encuentro y Viernes Santo.

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Cinco minutos antes de las tres, una música caótica invade los parlantes, las ramas del ‘monte’ se mueven. Solo queda encendido el cirio de la sétima palabra. Un miembro de la hermandad sube por detrás a la cruz y va inclinando la cerviz del Cristo. Sueltan una paloma blanca. Se encienden los fuegos artificiales del sol y la luna. Todos han caído de rodillas. Entre aplausos tomarán la bendición. El sermón ha terminado.