• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Opinión

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LITERATURA

Abril, mes de las letras

La poesía peruana tiene eximios representantes dentro del mundo poético universal.


Editor
Pablo La Madrid Vivar

Docente de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión


En este abril letrado, cómo no recordar la novela VIII,del Novellino italiano, en la que se cuenta la historia de un hombre que ahúma su pan con el humo que salía de la cocina del cocinero Fabratto, que al ver que el hombre comía el pan con deleite, se enojó y quiso cobrarle por el humo, pero el hombre alegó que solo tomó humo y tanto fue la disputa que tuvo que intervenir un sabio que hizo sonar una moneda y preguntó a Fabratto si había escuchado el sonido, dijo que sí, era la respuesta que esperaba el sabio y sentenció que el sonido era la paga por el humo. También recordar en este abril letrado el hermoso cuento Wakefield, de Nathaniel Hawthorne; o El curioso caso de Benjamin Button, de Scott Fitzgerald; o la Ganchana de la tradición oral peruana, aquella bruja comeniños que en nuestra época infantil aparecía en las narraciones de mi madre.

Cómo no recomendar la lectura de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Borges; Solo vine a hablar por teléfono, de García Márquez; Bola de sebo, de Guy de Maupassant; La señorita Cora, de Cortázar; Corazonada, de Mario Benedetti; La sala número seis, de Chejov; Rip van Winkle, de Washington Irving; Los gallinazos sin plumas, de Ribeyro; Conciencia breve, de Iván Egüez; Los asesinatos de la calle Morgue, de Edgar Allan Poe; El almohadón, de Horacio Quiroga; Diles que no me maten, de Rulfo. Y, por supuesto, La casa y el mundo, de Rabindranath Tagore; además de las obras clásicas del mundo literario.

La poesía peruana tiene eximios representantes dentro del mundo poético universal. Así, José María Eguren pintó a la mantis: “Se percibe de hora en hora/la manti de rezadora”; César Vallejo, que con su dolor dijera: “Hoy no ha venido nadie/y hoy he muerto qué poco en esta tarde”; los hermanos Ricardo y Enrique Peña Barrenechea, líricos innovadores de las letras castellanas, el arequipeño Gamaliel Churata, que más parecía boliviano y que dijera: “De sólo un dolor se duele: la vida. Si los muertos nos duelen es porque les dolemos; y les dolemos allí donde nos duelen: nosotros”; el cerreño Luis Pajuelo Frías, que cantó el mundo minero: “El hombre… que es delirio, extravío, nostalgia, viento”; César Moro, que dijera: “En vano pido la sed al fuego”; el vanguardista Carlos Oquendo de Amat: “Desde un tranvía/el sol como un pasajero/lee la ciudad”; Martín Adán: “Yo buscaba otro ser/Y ése ha sido mi buscarme”; la pureza de Javier Sologuren: “Morir como una rosa cortada al fuego de la noche”. Los poemas de Magda Portal, Blanca Varela, Juan Gonzalo Rose y muchos otros poetas trascienden más allá de sus creaciones líricas. Nosotros alguna vez escribimos: “Madre, en tus días inagotables/quiero ignorar mi existencia” (de Poesía sin palabras). Que el mes de las letras sea motivo de lectura en nuestro país que tanto lo necesita.

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