• SÁBADO 6
  • de junio de 2026

Opinión

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EDUCACIÓN

Metas claras y compromisos serios

Nuestro país tiene un gran reto por delante para garantizar un retorno seguro a las aulas.


Editor
Guillermo Sánchez

Director General del Instituto Certus


¿Nuestro país está preparado para volver a las aulas? A pocas semanas de iniciar un nuevo período académico, es importante reflexionar sobre el retorno a las clases presenciales y los desafíos que implica. Si bien resulta prioritario y urgente garantizar protocolos de bioseguridad en las instituciones educativas y avanzar con la vacunación de niños y jóvenes para proteger sus vidas, también es fundamental asumir metas claras y compromisos serios en tres grandes ejes: mejorar la inversión pública, democratizar la tecnología digital y recuperar los niveles de aprendizaje.

De acuerdo con el Ministerio de Educación (Minedu), este año se invertirán más de 35,000 millones de soles en el sector educativo; es decir, 7.9% más que en el 2021. Desde luego, este incremento resulta necesario, pero también es imperativo establecer mecanismos para garantizar que el 100% de ese presupuesto se invierta de manera responsable y estratégica. Tomemos en cuenta que la pandemia no ha terminado y las clases podrían verse nuevamente interrumpidas en cualquier momento; por lo tanto, es necesario fortalecer los servicios de salud en las instituciones educativas, impulsar la transformación digital en el sector y capacitar a los docentes para el desarrollo de clases híbridas.

Justamente, el segundo gran objetivo tiene que ver con democratizar la tecnología digital. Solo en el 2020, según el Minedu, al menos 245,000 escolares y 450,000 jóvenes de educación superior abandonaron sus estudios en el Perú. Tal como explica Unicef, una de las principales causas fue la brecha digital que afectó, sobre todo, a los sectores más vulnerables. Este año, más de 360,000 estudiantes corren el mismo riesgo. En ese sentido, el Estado debe comprometerse a masificar la conectividad a internet y otorgar recursos tecnológicos, tanto en zonas urbanas como rurales. Por nuestra parte, las instituciones educativas públicas y privadas debemos sumar esfuerzos para acortar la brecha invirtiendo en tecnología, implementando aulas virtuales, plataformas digitales y mejorando nuestros procesos de enseñanza.

En línea con ello, existen diversas iniciativas desde el sector privado y la academia que buscan contribuir con la reducción de esta brecha digital. Así, por ejemplo, un grupo de estudiantes de Tecnologías de la Información de Certus desarrolló el prototipo de una enciclopedia digital para mejorar la educación escolar en las zonas rurales. Esta plataforma combina la malla curricular del Estado peruano con una herramienta off-line para que su uso no dependa de una conexión permanente a internet. Este tipo de propuestas pueden implementarse de manera paralela y progresiva en la medida en que se va desarrollando un plan de masificación del internet a escala nacional.

Por otro lado, el tercer frente a trabajar y quizá el más retador y urgente, tiene que ver con recuperar el ritmo y los niveles de aprendizaje. En primer lugar, debemos evaluar y sincerar el progreso académico de los estudiantes en todos los niveles educativos; solo así podremos ofrecer medidas y acciones que ayuden a regularizar el aprendizaje y las competencias de los estudiantes, capitalizando todo lo avanzado en el uso de la tecnología y la educación híbrida. Además, después de casi dos años de aislamiento, será necesario monitorear el bienestar emocional de la comunidad estudiantil y promover actividades de integración y socialización. En todo este proceso, la familia también desempeña un papel importante. Por ello, recomiendo apoyar la educación de sus hijos por medio de espacios adecuados de estudio al interior de sus hogares, pues la educación híbrida ha llegado para quedarse.

Sin duda, nuestro país tiene un gran reto por delante para garantizar no solo un retorno seguro a las aulas, sino también para asumir un sólido compromiso con la recuperación de los niveles de aprendizaje, optimizar la inversión pública, cerrar las brechas digitales y sentar las bases para fortalecer la educación en todos los niveles. Esto solo será posible si generamos sinergias entre Estado, sector privado, academia y sociedad civil. Mientras más pronto empecemos, más rápido podremos ver los resultados y el real impacto de invertir en educación para el desarrollo del Perú.

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