Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
El primer síntoma fue un dolor de costillas. Llegó acompañado de vómitos y fiebre. Jacqueline Camacho recuerda el color amarillento en el rostro de Ariana, la menor de sus dos hijas. Se dijo, “algo tiene mi niña”. Pensaba que era anemia, cualquier cosa. La llevó por emergencia al Hospital Regional de Cajamarca.
Era julio del 2021 y le diagnosticaron a la niña de 7 años leucemia linfoblástica aguda tipo B. Inmediatamente, la referenciaron al Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja (INSN-SB), en Lima.
“Ahorita estamos a la espera; Ariana está entrando al tercero de los cuatro bloques de la quimioterapia”, cuenta la señora Camacho. “Con el tiempo, mi hija está llegando a entender que tiene una enfermedad que se va a curar, pero que el tratamiento es largo”.
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Ni bien llegó a Lima, a la niña la internaron por cerca de mes y medio y empezó con las quimioterapias ambulatorias. Para esas primeras quimioterapias necesitaba plaquetas. Por suerte, tienen familiares en la capital, los que junto con amistades se movilizaron y donaron plaquetas y sangre al INSN-SB.
“Yo confío bastante en que mi hijita saldrá adelante. Ella es bien valiente; las quimioterapias que recibe un poquito que le quitan el apetito, pero no vomita ni tiene fiebre”, dice.
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Abraham solo tenía año y dos meses cuando comenzó a presentar signos de fatiga y diarrea. Mónica Calvo y su esposo lo llevaron en abril del 2020 hasta tres veces al hospital San José del Callao.
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La primera vez les dieron medicamentos para la barriguita, pero los síntomas no pasaban. La segunda, una ecografía confirmó que todo iba bien y le recetaron más jarabes. Pero en la tercera visita a emergencias, un hemograma indicaría que los parámetros no eran los acordes para un niño de su edad.
Al enterarse del diagnóstico, los padres firmaron el acta voluntaria de alta y llevaron a su hijo al INSN-SB, donde los exámenes confirmaron la leucemia linfoblástica aguda tipo B: la diarrea se debía a que las células cancerosas estaban alojadas en el estómago y el bazo de Abraham.
Hoy, el niño continúa con las quimioterapias. “Abraham es muy fuerte, lleva sus quimios con mucha fortaleza, tanto física como anímicamente. Es muy activo, juguetón”, cuenta la mamá. Sabe que este tratamiento pueda prolongarse por otros dos años o más. Todo dependerá de la respuesta inmunológica de su niño.
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Tras cada quimio, Abraham solo sufre ligeras náuseas. No ha tenido heridas en la boca, no se desvanece ni pierde el apetito, como sucede con otros niños. Mónica Calvo dice que lo importante es mantener arriba el estado anímico del niño: toda la familia participa en las videollamadas, lo aplauden, bailan con él.
Por la leucemia, las defensas y el número de plaquetas disminuyen, y los papás de Abraham iniciaron la búsqueda de donadores de sangre y plaquetas. “Actualmente, por la pandemia, hay muchas desconfianza por parte de los donadores. La verdad, es difícil encontrarlos”, dice la mamá. Como exalumna de Economía de la UNMSM, quiere movilizar a su facultad sobre el tema de la donación para beneficiar a niños como Abraham.
De sangre y plaquetas
Las emergencias llegan en cualquier momento; por ello el Servicio del Banco de Sangre del INSN-SB atiende las 24 horas.
El patólogo Joe Avendaño, jefe de esta área, explica que si bien los últimos dos años el Ministerio de Salud ha aumentado el número de donaciones voluntarios de sangre y plaquetas, aún estamos lejos para lo que se requiere.
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Como en otros países, opina, se debe hacer un trabaja sobre la cultura de la donación de la mano entre el Minsa y el Ministerio de Educación para explicar a niños y adolescentes que el proceso de la donación es inocuo, que los cinco millones de glóbulos rojos que genera nuestro organismo viven solo 120 días y las plaquetas por aféresis y todas las cédulas, excepto las neurológicas, se destruyen y el organismo genera nuevas.
Y que esa capacidad de regenerar plaquetas no la tiene un niño con leucemia, por ejemplo, porque su médula no funciona correctamente. Por eso se buscan cada día donantes de plaquetas. Nuestros organismos están listos para donarlas cada 15 días, explica el médico.
El INSN-SB atiende a unos 400 niños con leucemia, de los cuales cada uno necesitará entre 200 y 300 unidades de sangre en plaqueta en su tratamiento. Es decir, un hospital como este, donde se realizan diversos tipos de intervenciones quirúrgicas, que recibe a niños quemados y aplica quimioterapias, necesitaría tener cada mes entre 1,000 y 1,500 donantes, ya que el 80 a 90% de sus pacientes provienen de otras zonas del país y no tienen en Lima familiares o conocidos.
Este hospital ha desarrollado mecanismos para dinamizar la donación de sangre y plaquetas, y ha implementado, en alianza con centros comerciales, puntos móviles fijos en espacios como la Rambla de San Borja, el mercado Minka o el Real Plaza de San Miguel.
Además, en el mismo hospital ha creado una ruta exclusiva y aislada para los donantes. Su Banco de Sangre cuenta con una certificación en atención ISO-9001. Una tercera estrategia es el Donamóvil: la unidad de donación llega hasta la puerta de la casa del donante.
“Una unidad de sangre se divide en tres componentes: glóbulos rojos, plasma y plaquetas simples. Los primeros sirven para quienes sangran o tienen anemia; el plasma para los niños con déficit de coagulación y la plaquetas por aféresis es para los pacientes hematológicos [que incluye a personas con leucemia]”, dice el patólogo.
Cifras que alarman
En el Perú, de cada 10 niños con leucemia menores de 5 años solo sobreviven 4. El resto tendrá un diagnóstico muy tarde, ya que vive en zonas muy alejadas, y se confunde muchas veces con los síntomas de la anemia.
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Otro grupo abandona el tratamiento porque significa un esfuerzo muy grande para las familias. Por ello es importante que salga el reglamento de la Ley de Cáncer Infantil, que se promulgó durante el gobierno del presidente Vizcarra, el cual permitirá que las empresas den un año sabático a trabajadores con hijos con cáncer y así evitar el abandono del tratamiento.
“Nosotros tenemos en el hospital niños a quienes les quedan dos meses o un año de vida. Y ellos los saben. Por eso, en Navidad, el regalo que pedían era que les donaran plaquetas”, recuerda Avendaño. Ya lo sabe, usted puede participar en la campaña “Aliados por un sueño” y hacer sonreír a un niño.
Requisitos para donar plaquetas
1) Son los mismos requisitos para la donación que para la donación de sangre: ser mayor de edad, pesar más de 50 kilos, no tener tatuajes ni piercing recientes, no ser promiscuo ni consumir drogas.
2) La donación de plaquetas por aféresis dura 1 hora mientras que la donación de sangre 15 minutos.
3) Las plaquetas se renuevan en el organismo de 7 a 10 días y luego estas se destruyen, por ello se puede donar plaquetas cada 15 días. En el caso de la sangre es cada 3 meses.
Datos:
La leucemia es el cáncer más frecuente en niños y adolescentes menores de 18 años.
En el 2021 se registraron 109 casos nuevos, 95 como leucemias y 14 linfomas, que también es cáncer.
El tratamiento de un niño con leucemia dura de 2 a 3 años, y pueden necesitar hasta 100 plaquetas.
Por ello, el INSN-SB requiere por día de 20 a 30 donantes de plaquetas por aféresis para cubrir esta demanda.
Cifra: