• SÁBADO 13
  • de junio de 2026

Opinión

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Revalorizar la educación superior tecnológica


Editor
Guillermo Sánchez

Director general del instituto Certus


Me contó que está casado, que su segundo hijo nació en pandemia y que lleva tres años trabajando en el área de Inteligencia Artificial de una empresa. “La crisis me ha golpeado, como a la mayoría, pero he salido adelante gracias a mi profesión”, me dijo. Como muchos peruanos, él fue el primero de su familia que pudo estudiar una carrera técnica y esa oportunidad le abrió muchas puertas.

Por él y por los jóvenes de nuestro país, tenemos el deber de revalorar la educación superior tecnológica como una oportunidad de desarrollo a nivel personal, empresarial y social. Actualmente, según Ipsos, solo el 30% de jóvenes tiene como primera opción estudiar una carrera técnica; el 70% opta por una carrera universitaria. Es decir, existen tres profesionales universitarios por cada profesional técnico, lo cual resulta paradójico si tenemos en cuenta que el mercado en realidad necesita cuatro técnicos por cada universitario. No lo digo yo, sino las estadísticas.

El último informe del Banco Mundial (BM) revela algo mucho más importante: son la clave para la recuperación económica en la región. El documento La vía rápida hacia nuevas competencias: programas cortos de educación superior de América Latina y el Caribe pone en evidencia la necesidad de revalorizar la educación superior tecnológica para impulsar la empleabilidad y, por consiguiente, la reducción de la pobreza. Las cifras lo confirman: los egresados de carreras técnicas ganan, en promedio regional, un 25% más que el 54% de estudiantes que abandonan una carrera universitaria y hasta 60% más que quienes no tienen educación superior.

En el Perú, el 80% de la oferta laboral está dirigida a especialistas técnicos, según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En un país de grandes contrastes como el nuestro, estudiar una carrera técnica permite a los jóvenes insertarse en el mercado laboral de forma rápida, incluso antes de acabar sus estudios. Esta oportunidad les ayuda a recuperar su inversión económica a corto plazo y desarrollarse profesionalmente en su campo de estudio, pero, además, los impulsa a lograr sus proyectos de vida. A nivel social, la educación superior técnica es un factor clave para acortar las brechas y disminuir la pobreza.

Revalorar la educación técnica superior es un desafío compartido y la tarea, para todos los que trabajamos en institutos tecnológicos, es brindar una oferta educativa del más alto nivel. El Estado, por su parte, debe generar políticas que viabilicen el desarrollo de las industrias y garanticen el crecimiento sostenido de la inversión pública y privada. Solo así podremos impulsar el emprendimiento y la generación de empleos de calidad para nuestros jóvenes.

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