Opinión
Contralor General de la República
Los buenos resultados de este programa nos han permitido extenderlo a escala nacional, y hoy por hoy constituye un eje fundamental del control social con la participación comprometida de más de 16,000 ciudadanos que han sido capacitados previamente en nuestra Escuela Nacional de Control en temas de gestión pública y control gubernamental, como paso previo a la acreditación de la Contraloría General para que conjuntamente con nuestros auditores controlen el correcto uso de los fondos públicos.
Gracias a este programa de voluntariado, hemos podido concretar, por citar solo algunos ejemplos, el control a los portales de transparencia y acceso a la información de más de 1,500 entidades públicas; en el 95% de estas comprobamos diversos incumplimientos. Lo mismo durante la supervisión a la ejecución de obras de mantenimiento de caminos vecinales; así como también en la implementación de medidas de prevención y bioseguridad para evitar el contagio de servidores públicos en sus sedes de trabajo ante la pandemia por el covid-19. Los resultados de estas intervenciones han sido notificados y publicados en el portal web institucional de la Contraloría General.
Los Monitores Ciudadanos de Control, conjuntamente con otros programas institucionales como las audiencias públicas ‘La Contraloría te escucha’, los cursos virtuales ‘Tú tienes el control’, y el Programa de Auditores Juveniles, promueven la participación e inteligencia colectiva que existe en la sociedad para juntos trabajar decididamente contra la corrupción y la inconducta funcional, no solo presentando alertas y denuncias, sino también trabajando coordinadamente en cada una de las fases del ciclo del control gubernamental.
La corrupción no es un problema del gobierno, ni siquiera del Estado, sino de toda la sociedad. Únicamente encontraremos una vacuna efectiva contra este virus estructural que socava los cimientos de nuestra nación desde hace décadas y siglos en la medida en que el ecosistema de control en la sociedad funcione, y ello implica que el control público (que incluye el control gubernamental y otros tipos de control como el jurisdiccional, político y demás) haga lo suyo, y que el compliance en el sector privado haga lo mismo, a fin de que el control social se expanda y consolide, fortaleciendo una conciencia ciudadana democrática.
Iniciativas como el programa Monitores Ciudadanos de Control demuestran el compromiso de ciudadanos presentes en las 25 regiones del país, hoy en 192 provincias y 1,112 distritos. Para el 2023 confiamos en contar con monitores en los 1,678 distritos del país, ciudadanos formados e informados que luchen con nosotros contra la corrupción y la inconducta funcional en sus propias localidades, para bien de sus familias y comunidades.
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