• MARTES 14
  • de abril de 2026

Cultural

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Del Pueblo del Barrio: 40 años sin calco

Banda de Matute pionera del rock fusión celebra hoy en el Cusco sus cuatro décadas de actividad con un concierto.


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


En el cubilete musical de Del Pueblo Del barrio se chocolatean las zampoñas andinas y el cajón afroperuano, el rock sudaca y la chicha. Así sazonaban mejor las vivencias barriales y los gritos por un país más inclusivo.

Del Pueblo Del Barrio cumple cuatro décadas del caminar entre micrófonos y amplificadores; de cantos, quenas, guitarra, charango, cajón y bajo eléctrico. ‘Escalera al infierno’, ‘Mankoinka no mancó’, ‘Esteras en el sol’ o ‘Gregorio’ son parte de esos éxitos que más que la FM conocen el boca a boca y los escenarios alternativos.

En su primer y más siniestro ramalazo, la pandemia del covid-19 se ensañó con el cantautor Piero Bustos, pero también demostró la gran cadena solidaria que se generó alrededor del artista limeño. Luego, Bustos y Silva, pilares de la banda, se unieron y produjeron dos videos para las redes sociales.

“La pandemia ha empujado bastante la creatividad”, reflexiona Ricardo Silva desde el Cusco, donde ofrecerán el espectáculo de aniversario para tiempos pandémicos. Ya el percusionista Pitín Sánchez está en tierra de los incas y van en camino Piero Bustos y, desde Suiza, el charanguista Arturo Valdez.

En el 2015, el cineasta Andrés Mego estrenó el documental Posesiva de mí, que capta la esencia social y política de la banda. Pero los críticos musicales han esquivado un trabajo a profundidad que haga justicia a Del Pueblo Del Barrio, que se define como un producto urbano, hijo del impacto de las migraciones internas en la capital.

“Fuimos embajadores de los Andes en medio del cemento. Del Pueblo Del Barrio fue el primero en usar instrumentos nativos”, dice Silva. “Hoy es normal que los instrumentos folclóricos se toquen junto al bajo eléctrico o la batería, pero nosotros lo hicimos primero. Además somos sólidos a la hora de interpretar los festejos o los aires andinos”.

Revolucionarios, incluyeron el cajón en la heterogeneidad de géneros musicales que practican. Fueron más allá, “desarrollamos armonías modernas del jazz, pero siempre con un punto en lo popular, nunca buscando hacer algo sofisticado que alienara a nuestro pueblo”.

En 1983 salió ‘Posesiva de mí’ y al año siguiente su ópera rock en el Teatro Segura les dio un lugar en la escena nacional. Esta última década, el grupo ha brindado conciertos en Brasil, Cuba y Europa (dos veces).

Silva dice que el gran triunfo en estos 40 años fue estar presentes. Sin ser pasajeros de modas, sino que su éxito se puede medir en el tiempo. Los Del Pueblo Del Barrio continúan creando música nueva, atentos al devenir del país. ¿Su privilegio? “Con cantar y contar historias cuando el silencio es más cómodo para otros”. Felices 40.