• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

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REPORTAJE

Una joya musical

En la basílica de María Auxiliadora, que acaba de cumplir 100 años el 30 de julio último, el alma vibra con el esplendor sonoro del órgano musical más grande y mejor equipado que funciona en el Perú.

Se distingue por sus 2,651 tubos sonoros y 34 registros reales, más 12 combinaciones, que lo definen en términos musicales como un instrumento romántico sinfónico. Por cada uno de sus registros reales hay un juego de tubos o familia de tubos de una misma característica sonora. Esta variedad de registros, también llamados voces, revela la gran capacidad de interpretación musical que tiene el órgano salesiano limeño. A ello se suma un sistema computarizado con 2,000 memorias programables que permiten obtener una gran variedad de cambios de sonidos cuando se ordena previamente la secuencia de combinaciones de los teclados y registros señalada en la partitura.

Es, además, el primer órgano de tubos que funciona en Lima con dos consolas: una está al lado del gran mueble sonoro, en lo alto del coro de la basílica, y la otra se ubica junto al presbiterio, cerca del altar mayor. Ambas consolas son gemelas: tienen dos teclados manuales, de 61 notas cada uno, y su pedalera de 30 notas con ocho registros propios. Por su diseño no pueden funcionar simultáneamente, pues las computadoras que ejecutan las combinaciones de los registros y teclados únicamente obedecen las órdenes procedentes de solo una consola a la vez.

Toda esta disposición sonora está instalada en lo alto del coro del templo, dentro de un fino mueble de madera tallada de estilo románico. En su fachada, de 6 metros de base por 7 metros de alto, resalta la fila de 43 tubos de color aluminio que identifica el órgano de la basílica limeña de María Auxiliadora. Internamente, sobre un área de 27 metros cuadrados se ubican las llamadas camas de válvulas o somier, donde están agrupados los tubos correspondientes al gran órgano y a la caja de expresión. Los tubos o flautas son de una aleación de estaño y plomo (el estaño le da intensidad al sonido y el plomo le da ‘calor’, según los músicos).

Un motor General Electric de 5 HP activa con una turbina de madera un gran fuelle regulador y los cuatro fuelles del cuerpo sonoro. Dos fuelles grandes, de 3 metros por 2 metros de base, sirven a los tubos de los teclados y algunos registros de las pedaleras, un tercer fuelle activa la parte mecánica y el cuarto fuelle es solo para las trompetas. Esto último es una peculiaridad: lo usual es un juego de trompetas, pero este órgano Tamburini tiene tres juegos de trompetas.

Júbilo salesiano

Así como Mozart definió el órgano de tubos como el rey de los instrumentos musicales, al de la basílica limeña de María Auxiliadora puede dársele el título de testigo polifónico del jubiloso estilo salesiano. Esa abundancia de tubos ripieno y trompetas, por ejemplo, así como su combinación de registros, demuestran que fue construido para que su resonante personalidad dejara en el Perú constancia histórica de dos inmensas alegrías: la celebración del Año Santo de la Redención, inaugurado el 2 de abril de 1933, y la canonización de san Juan Bosco el 1° de abril de 1934, con el que se coronó dicho jubileo extraordinario de la Iglesia Universal.

Para tan grandes celebraciones, una generosa donación de las hermanas Du Bois hizo posible encomendar a la Pontificia Fabbrica d’Organi Comm. Giovanni Tamburini la construcción del instrumento (Opus N.° 148) en sus talleres de Crema, 46 kilómetros al este de Milán, Italia. Esta adquisición causó gran expectativa en Lima. También en los superiores de la Congregación Salesiana, que enviaron a Crema a tres de sus músicos, don Giovanni Pagella, Enrico Scarzanella y Luigi Musso, para realizar las pruebas de calidad del instrumento y disponer su inmediato despacho al Perú. El órgano llegó al Callao el 23 de diciembre de 1933.

Cuidado laborioso

En sus más de 85 años, el órgano Tamburini ha necesitado diversas intervenciones. La primera ocurrió a raíz del terremoto del 24 de mayo de 1940, que dañó el mecanismo y diversos tubos. En 1952 se modificó el ventilador del motor para eliminar un molesto ruido que causaba. En 1969, el padre Kimmeskamp corrigió el sistema de transmisión eléctrica afectado por el óxido. Durante 1972, los padres Félix Picco sdb, Juan Spolti sdb y el hermano coadjutor Antonio Pierobon sdb arreglaron diversos mecanismos dañados por el terremoto del 31 de mayo de 1970.

A partir de 1982 se inició un largo proceso de reparación a cargo del organero peruano Alejandro Rodríguez Jesusi. Su primer encargo fue mantener en funcionamiento uno de los dos teclados de la consola fabricada en Italia. En 1988 se pasó a la reparación de las válvulas, que incluyó el inventario de los tubos faltantes y la importación de sus reemplazos desde la casa Tamburini.

En 1997, el señor Alejandro Rodríguez construyó en los talleres de Instituto Superior Salesiano, de Breña, una nueva consola para el órgano Tamburini. Externamente idéntico al fabricado en Italia, internamente se le introdujo un sistema electrónico computarizado. Así como en 1934, el órgano de la basílica limeña de María Auxiliadora fue el primero del Perú en ser accionado con un mecanismo eléctrico neumático. Ese año se convirtió en el primero de América Latina en ser comandado por un computador Eltec, que acababa de ser creado en Italia para órganos de tubos.

Todo este esfuerzo de preservación se perdió por un feroz ataque de insectos xilófagos que devoraban las piezas de madera del órgano. Literalmente, quedó mudo en el 2006 por la obstrucción de los tubos sonoros y el deterioro de sus partes mecánicas y estructurales. El terremoto del 15 de agosto del 2007 afectó la basílica y al decidirse su restauración se incluyó la del órgano Tamburini.

Una restauración total

Afortunadamente, en el mundo de la música los órganos resucitan. La generosa contribución de los fieles, el apoyo de diversas instituciones, la determinación de la Congregación Salesiana y el trabajo competente, meticuloso y tenaz del organero Alejandro Rodríguez devolvieron a la vida de la Iglesia el más excelso de los instrumentos musicales.

Los trabajos se iniciaron el 1° de octubre del 2011 con el acopio de datos, fotografiado y levantamiento de planos del órgano. Esta información detallada garantizó el desmontaje ordenado del instrumento que se realizó durante noviembre y diciembre. A partir de enero del 2012 se procedió a examinar todas las partes y piezas para determinar su recuperación o sustitución.

En el caso de los 2,651 tubos sonoros, solo fue necesario rehacer tres y enderezar o resoldar 300. En el caso de los elementos de madera, se reemplazaron todas las partes picadas.

Esta profilaxis de la madera garantizó la reconstrucción del mueble sonoro, de pino Oregón en los lados y de abeto en la fachada. La parte superior se rehízo con madera mohena anís, según la copia de las piezas originales que se tomó con autocad en el taller de reparación. Además, se empleó pino radiata para los nuevos zócalos y cornisas. Para el interior, se hizo un nuevo marco base de madera sobre el cual se asentaron todos los elementos del órgano principal y también se construyó la caja de expresión, con un diseño propio del organero Alejandro Rodríguez.

Órgano para rato

Un esmero especial merecieron los cinco fuelles. Más de cuatro meses tomó reparar sus partes de madera, así como colocar nuevas bisagras con pieles de ternera traídas de Alemania y empaquetaduras de lana, para que no se escape el aire. Para el caso del motor se construyó íntegramente de madera el soplador y su caja original fue revestida con acrílico en su interior para que no escape el sonido. A la turbina se le hicieron un eje y chumacera nuevos. También fueron reconstruidas cientos de válvulas neumáticas que abren y cierran el paso del aire por los tubos. Todas, antiguas y nuevas, fueron desinfectadas y barnizadas a fondo. Además, se hizo un nuevo cableado eléctrico y se cambiaron todos los magnetos, que ahora funcionan con 24 voltios y con una fuente de 60 amperios.

La restauración del órgano sirvió para reformar interiormente la consola Tamburini original, que pasó de ser eléctrica neumática a electrónica computarizada. Ahora, el órgano funciona con tres computadores Deltec: uno en cada consola y el principal en el cuerpo del órgano.

En la renovación se reutilizaron algunas tarjetas del primer computador y se introdujeron otras de vanguardia. Dado que se trata de un diseño original, se han confeccionado tres juegos de tarjetas como respaldo para ser utilizadas de inmediato ante cualquier imponderable. Esta precaución permite augurar un funcionamiento sin problemas del sistema electrónico computarizado para los próximos 40 años, a la espera de futuras innovaciones tecnológicas que rejuvenezcan el instrumento. 

Concierto inaugural

El estreno público del órgano Tamburini en su hogar definitivo ocurrió el domingo 4 de febrero de 1934, cuando se celebró la fiesta de san Francisco de Sales, con la asistencia del arzobispo de Lima, monseñor Pedro Pascual Farfán Chávez. Se trataba del primer órgano de tubos accionado por electricidad en el Perú. Los elogios fueron inmediatos ante su perfección mecánica y su precioso timbre de sonidos, que van desde la delicadeza de un violín a la imponente sonoridad de una inmensa orquesta. El jueves 15 de marzo de ese año, el nuncio apostólico en el Perú, monseñor Gaetano Cicognani, bendijo el instrumento y, luego, tuvo lugar un brillante concierto a cargo de monseñor Pablo Chávez Aguilar, destacado compositor y músico maestro de capilla de la Catedral de Lima. Lo acompañó el coro de la Academia Nacional de Música Alcedo, dirigido por el maestro Federico Gerdes. También participó el padre Hermann Kimmeskamp sdb, quien en los siguientes 30 años sería el gran protagonista como organista y director de los admirados coros de cuatro o cinco voces que formaba con los alumnos del Colegio Salesiano para realzar las misas en la basílica. (José Cava Arangoitia)