Opinión
Docente e investigador. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Piura
De acuerdo con la realidad de este sector, se han identificado los siguientes retos que se deben implementar:
1) Ordenamiento en la gestión. El tamaño del negocio no limita el adecuado ordenamiento de sus actividades. El microempresario, generalmente, desempeña muchos roles en la empresa y, además, es el jefe de familia; no suelen haber límites entre sus gastos personales y los del negocio, lo que ocasiona faltas de liquidez y restricciones en la reinversión de sus ganancias. Por eso, hay una alta tasa de fracaso empresarial en las mypes en los primeros años de sus operaciones. Para realizar este ordenamiento, deben llevar un registro de todos los ingresos y gastos, que incluya el sueldo del empresario, del cual debe salir la asignación de sus gastos familiares.
2) Formalización. La tasa de informalidad empresarial en nuestro país sobrepasa el 80%, de acuerdo con las estadísticas de la Enaho (2019). Según esta, muchas mypes operan sin algún registro y son las que generan empleo informal. Además de las que están registradas para el pago de impuestos, más del 50% no terminan de formalizarse porque no cumplen con el registro de sus trabajadores o no cuentan con las licencias o permisos exigidos por las entidades de regulación.
Existen muchos factores que incentivan al emprendedor a operar a la sombra de las entidades regulatorias; estos pueden relacionarse con el entorno donde opera la empresa, el sector, la moralidad tributaria del emprendedor, el acceso o cercanía a las entidades de regulación que faciliten la formalización, etcétera. La formalización se lograría si se actúa de manera descentralizada, aplicando acciones o medidas que se ajusten a la realidad del microempresario. La formación de una cultura tributaria va de la mano con las ventajas o beneficios que puede obtener el microempresario al formalizarse. También se hace necesaria la participación colaborativa de instituciones públicas y privadas.
3) Digitalización. La pandemia nos ha llevado a usar herramientas digitales, por lo que las mypes tradicionales también deben implementarlas. El uso de los medios de pago conduce a no utilizar el dinero físico sino a implementar (en los pequeños negocios) diferentes alternativas de pago que se han dinamizado en estos últimos años. Las transferencias de dinero, utilizando el celular, es lo más común y las mypes deben de ofrecer estas alternativas a sus clientes. La digitalización permitirá aumentar la tasa de inclusión financiera.
4) Implementación de prácticas de negocio. Las actividades operativas que realizan las mypes en el día a día las consume y no les permite diseñar planes operativos dirigidos a una planificación más allá del corto plazo. Se ha encontrado evidencia en nuestro país de que las prácticas de negocios son escasas en mypes, especialmente las relacionadas con el registro de sus ingresos y egresos, la cuantificación de sus costos y la administración adecuada de sus inventarios. Todo esto dificulta la toma decisiones y la mejora de su productividad. Estas prácticas de negocio son parte de la gestión empresarial de una mype y el reto consiste en hacerlas más productivas con la debida implementación.
5) Innovación. También es necesario que las mypes sean innovadoras, basando esta innovación en la búsqueda de una propuesta de valor que se adecue a las necesidades de sus clientes. Innovar es estar dispuesto al cambio, buscando mejoras en la organización que contribuyan a una mayor productividad. Se puede innovar en el proceso productivo, en los productos o servicios que se ofrecen, en el sistema de registro, en los protocolos establecidos, etcétera, para que haya un impacto positivo en la productividad.
El logro de estos retos permitirá que el país cuente con mypes productivas y con un crecimiento sostenido.
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