• JUEVES 16
  • de abril de 2026

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Realidad educativa

Esa distancia que nos separa

La calidad de enseñanza en las áreas rurales es una de las grandes deudas del Perú. Fe y Alegría junto con otras organizaciones han desarrollado la iniciativa “Educación Rural Ahora” para poner en agenda del próximo gobierno una educación rural de calidad.


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Cursa el quinto de secundaria en la institución educativa Fe y Alegría número 56. El año pasado, para Kieffer fue muy complicado adaptarse a los estudios. Perdió algunas clases porque no siempre su mamá le podía prestar su teléfono para que él estudie.

“En los primeros meses, lo dificultoso con ‘Aprendo en casa’ fue que algunas clases no las comprendíamos bien y no teníamos a quién preguntar”, cuenta.

Al terminar el colegio, Kieffer quiere estudiar Ingeniería de Sistemas “para dominar la tecnología” y también quiere postular a Medicina, “para ayudar a las personas”.

Zully P.C. sufría hasta migrañas durante los primeros meses de la educación remota, por estar tantas horas frente a la pantalla. “Las tabletas nos ayudaron mucho porque los celulares no tienen buena cámara y era difícil enviar las tareas del cuaderno”, cuenta la estudiante del quinto de secundaria del Fe y Alegría 31 de La Peca, una zona campesina muy alejada, alla, en la región Amazonas.

Gracias a la tableta que recibió, hoy puede comunicase mejor con sus profesores, y cuenta con un menú de programas que le permiten desarrollar sus trabajos. Zully deshoja margaritas. No sabe si cuando termine estudiará Psicología u Odontología.

Cifras de alerta

¿Podrán cumplir sus sueños Kieffer y Zuly? A 14 días del Bicentenario de la Independencia, la jefa del área de Educación Rural y Amazonía de Fe y Alegría del Perú, Irma Mariño, muestra las cifras que nos recuerdan nuestras grandes inequidades en educación:

Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), al 2019 solo el 3.6% de los jóvenes de las zonas rurales lograron finalizar la educación superior técnica y el 0.048% la educación universitaria.

Los bajos índices vienen desde la educación básica en los ámbitos rurales costeños, andinos y amazónicos. En segundo de primaria solo el 16.7% de los estudiantes de estas áreas del país alcanzó un nivel satisfactorio en Comunicación y 11.1%, en Matemática. En segundo de secundaria, el 3% logró el nivel satisfactorio en Ciencia y Tecnología; 4.8% en Matemática; y 2.4% en Comunicación.

Si bien son cifras anteriores a la pandemia del covid-19, “desde el 2020, con la pandemia, todas las posibilidades de desarrollar competencias se han visto totalmente afectadas”, subraya la educadora.

Factor conectividad

Un gran limitante para la educación remota es la conectividad. De acuerdo a la Unidad de Estadística de la Calidad Educativa (Escale) del Ministerio de Educación, al 2017 solo el 5.9% de hogares del área rural accedían a internet.

‘Aprendo en casa’, vía internet, televisión o radio, puede tener las intenciones del Minedu, pero en muchas comunidades rurales no hay televisión. En algunas existen las radios locales y en otro grupo importante, el megáfono es el único medio de comunicación, explica Mariño.

Frente a ello, los maestros de los colegios de contextos rurales de Fe y Alegría (FYA) han buscado soluciones: los docentes han generado materiales en soporte impreso y fichas de autoaprendizaje, que las familias recogen desde los Tambos del Midis, para que el niño pueda realizar trabajos con acompañamiento de algún familiar.

Los extremos

Irma Mariño señala que donde se ha agravado la brecha educativa por la pandemia es en “los extremos”. Por un lado, afecta a los niños que aprenden a leer y escribir. “Sin un maestro que acompañe este proceso es muy difícil lograr y desarrollar las competencias”, dice. El otro grupo muy afectado son los estudiantes de quinto de secundaria.

Sin embargo, la vocera de FYA rescata, en primer lugar, el valor de líderes comunales, comunidades y familias que están acompañando el proceso educativo de sus hijos.

Respuestas, ahora

Frente a esta realidad, FYA junto con organizaciones como Unesco Perú, Care y Ser Maestro, se han aliado para elaborar la iniciativa “Educación Rural Ahora”, la cual busca poner en la agenda del próximo gobierno una educación rural de calidad.

“La intención de esta alianza es cooperar e incidir sobre las reformas necesarias y oportunidades que necesita la educación rural para mejorar sus condiciones actuales”.

Las organizaciones educativas y la niñez buscan que el tema de la educación rural entre en la agenda nacional y sea discutido por el próximo Ejecutivo y el nuevo parlamento.

Como primer paso, ya se reunieron con los candidatos de los dos partidos que pasaron a la segunda vuelta el 6 de junio mostrándoles esta problemática.

Docentes valorados

Irma Mariño explica que si bien la conectividad es un tema muy importante en la agenda que plantean, hay otros puntos claves. Como la valorización del docente que trabaja en el campo, donde pocos profesionales quieren desempeñar funciones.

Por ello, se plantea que el docente rural tenga un lugar donde estar; equipamiento, acceso a internet, buenas condiciones; una bonificación digna para aquel que trabaja en zonas de frontera.

Las comunidades son aliados importantes para la educación rural. Como decíamos, FYA destaca el compromiso de familias y comunidades durante la pandemia para que sus hijos no dejen la escuela. La propuesta considera que los saberes comunitarios y ancestrales deben de incluirse en los aprendizajes y competencias de los estudiantes.

Licencia social

Con respecto al retorno a la presencialidad en las aulas, para FYA se debe hacer “un retorno con cambios”. Si bien las poblaciones rurales han sido las más golpeadas por la emergencia sanitaria, el retorno debe de ser progresivo, cumpliendo con los criterios del Minedu para reabrir las escuelas. Y contando con la “licencia social” de la comunidades. Es decir, en diálogo.

Mariño comenta que desde la experiencia de su institución ven que la modalidad semipresencial sería la mejor para las zonas rurales, pero asegurando la conectividad, que permita a los escolares interactuar con sus docentes.

FYA cuenta con escuelas unidocentes y multigrado de educación primaria. En caso de los multigrados, donde usualmente hay dos maestros que se dividen las aulas del primero al sexto grado, es mejor alternarlos presencialmente con lo cual se evitará romper el aforo en los colegios rurales.

Sin embargo, Mariño acota que “las fórmulas van a ser creativas y mirando la realidad del contexto local. Sería un error establecer un único modelo porque la ruralidad del Perú es muy diversa y tiene sus propias características de conectividad. Debemos tener la finura para mirar desde dentro las características y siempre dialogando en el territorio, docentes, directores y comunidades.

Porque como dice el sacerdote Gustavo Gutiérrez, la esperanza no cae del cielo, la construimos. “Y las familias y profesores rurales están construyendo por el derecho a una educación de calidad con equidad”, finaliza Mariño.

Propuestas urgentes

La iniciativa “Educación Rural Ahora” plantea al próximo Gobierno cinco aspectos claves: 1) Estudiantes rurales que accedan a una educación de calidad con enfoque territorial; 2) Docentes valorados y que cuenten con una formación sistemática y especializada; 3) Escuelas seguras y con equidad de género, asegurando infraestructura y conectividad; 4) Familias comprometidas con el bienestar de sus hijos en diálogo con la escuela; y 5) Comunidades rurales e indígenas involucradas en la gestión de la educación, capitalizando sus saberes ancestrales.