• JUEVES 2
  • de abril de 2026

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Ganó el Digital Design Prize de prestigiosa universidad.

Ana Loayza, la arquitecta peruana que destacó en Harvard

Máster en Arquitectura II, se graduó con honores en la Universidad de Harvard. Postuló tres veces a dicha casa de estudios y, tras años de perseverancia, logró su sueño gracias a la Beca Generación del Bicentenario de Pronabec. Anhela compartir sus conocimientos en Perú.


Editor
Nathaly Jiménez Chava

Periodista

p_njimenez@editoraperu.com.pe


Ana nació en Lima y creció visitando muchos lugares del Perú. Su padre, Rolando, oficial de la Policía, era destacado a diferentes ciudades por su trabajo; ella, junto con su madre, Irma, lo visitaban y disfrutaban de los bellos paisajes que ofrece nuestro país.

Las calles de Surco albergaron a la familia de Ana desde que ella era niña. La inspiración para definir su futuro profesional la obtuvo gracias a las construcciones en el barrio donde creció. Aquellas edificaciones, que pasaban de ser simples proyectos a una realidad, la influenciaron cuando tuvo que definir el camino que iba a seguir.

Estudios en Perú

En el 2005, culminó la secundaria y tras optar por la carrera de Arquitectura, ingresó a la Universidad de Ciencias Aplicadas. Ana terminó amando el diseño y el interés técnico se hizo a un lado para dar paso a la creatividad e innovación.

En el 2011, se graduó en el primer puesto de la carrera.

“De repente eso que pensaba, que el aspecto fundamental de la arquitectura era la construcción, en realidad no era así. Descubrí que lo importante era el diseño, y eso fue lo que más me encantó de la carrera”, cuenta.

Al terminar la universidad, Ana deseaba abrir su propio estudio, pero se le presentó una oportunidad para trabajar con el reconocido arquitecto francés Jean Nouvel, Premio Pritzker 2008.

Sin un interés inicial, se presentó a la entrevista y al conocer la magnitud del proyecto y el equipo de destacados profesionales involucrados, supo de inmediato que era el lugar ideal para comenzar a laborar.

Tras culminar el proyecto, trabajó para algunas oficinas asociadas, decidió luego ser independiente para explorar sus propios intereses. Brindó consultoría de diseño a clientes privados, compañías y ONG.

En el 2015, ingresó a la docencia universitaria en la UPC y, luego de cuatro años, se propuso cumplir de una vez por todas uno de sus sueños.

Harvard University

Cursar una maestría era su siguiente paso y la Universidad de Harvard, el objetivo. Gracias a su madre, conoció la Beca Generación del Bicentenario del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo, la cual logró.

“Fue un proceso largo”, nos dice Ana sobre su primera frustrada aplicación en el 2016. Reconoce que no se sentía preparada, pero tenía que arriesgarse.

El segundo intento fue en el 2017, pero tampoco logró el objetivo, aunque no se dio por vencida.

Ana se tomó un tiempo e inició una investigación propia, que la llevó a Sudáfrica para una instalación de arte en el desierto de Tankwa, junto al equipo de arquitectos Reset. Todo iba bien, pero tenía un reto pendiente.

En el 2019, postular de nuevo a Harvard rondaba en sus pensamientos y, gracias al consejo de un amigo, lo hizo. Dos meses después, llegó la carta de aceptación. Se emocionó, gritó y lloró de felicidad, y junto con sus padres celebró otro éxito en su vida.

Nuevos enfoques

Se mudó a Estados Unidos para seguir el Master of Architecture II. Estudiar en Harvard cambió la vida de Ana y conocer el talento de sus compañeros la llenó de nuevos enfoques.

En mayo del 2021, se graduó con honores. No solo obtuvo la Distinction & High Pass por su mérito excepcional, sino que también fue ganadora del premio Digital Design Prize, otorgado por la Escuela de Posgrado de Diseño, por su proyecto Centro-periferia: codificación de nuevos procesos en los límites de Shenzhen (China).

“No me lo esperaba, dije las posibilidades son mínimas con chicos tan talentosos aquí”, nos confiesa.

Ana tiene entre planes regresar a la docencia y al Perú. Extraña correr olas, su pasatiempo favorito, abrazar a toda la familia.

Agradece la enseñanza de sus padres; su fuerza y resiliencia la llevaron a ser la persona que hoy es, aquella que no se amilanó en el camino y continuó, a pesar de las derrotas, luchando por sus sueños.