• VIERNES 22
  • de mayo de 2026

Editorial

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Preservar la institucionalidad

Hacen bien las instituciones públicas al más alto nivel en dar señales claras para preservar la institucionalidad, el orden constitucional y la democracia.

Desde el 6 de junio, antes que un escenario donde todos esperen con calma y serenidad el escrutinio de los votos, lo que se ha visto es un ambiente cada vez más polarizado, con denuncias de fraude, reclamos en las calles y hasta pedidos para anular las elecciones.

Frente a ello, han sido oportunos los pronunciamientos emitidos esta semana por diversos poderes e instituciones del Estado, que han reafirmado, de manera conjunta e individual, la vigencia del Estado de derecho y la democracia, así como la necesidad de mantener la tranquilidad y acatar los resultados que den a conocer los organismos electorales.

El presidente Francisco Sagasti y la jefa del Gabinete, Violeta Bermúdez, han exhortado a respetar la voluntad popular expresada en las urnas y, de manera especial, solicitaron a los candidatos cuyos resultados finales están próximos a conocerse a que orienten a sus seguidores a fin de que actúen en el marco de la legalidad y con las formas democráticas.

El Consejo de Estado, que reúne a los tres poderes públicos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial), además de la Fiscalía de la Nación, la Junta Nacional de Justicia, el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República, de manera unánime ha llamado a mantener la calma y, además, rechaza cualquier tipo de presión y campañas de desprestigio hacia las autoridades electorales.

La Defensoría del Pueblo, por su parte, ha reiterado su confianza en las instituciones del sistema electoral y rechaza todo discurso o acto que suponga el desconocimiento de los resultados que deberá anunciar, en su momento, la correspondiente autoridad electoral y de cualquier intento de afectar el orden constitucional en el país.

La Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales tampoco ha estado ajena a la situación política y considera delicado que se hable de fraude cuando el sistema electoral brindó las garantías necesarias para que el proceso se lleve a cabo con la vigilancia debida, por medio de los miembros de mesa y los personeros de los partidos políticos.

Toda elección genera un nivel de efervescencia y ansiedad en los actores políticos y la ciudadanía porque finalmente están en juego candidaturas, opciones políticas y hasta modelos de gobierno, pero de ahí a cuestionar los resultados de las urnas y pretender desconocer las elecciones hay una enorme distancia.

Por ello, hacen bien las instituciones públicas al más alto nivel en dar señales claras para preservar la institucionalidad, el orden constitucional y la democracia. Los resultados serán los que determinen las autoridades electorales. Una vez que se proclamen los mismos, se tendrá que aceptar y reconocer, y abrir inmediatamente un proceso de transferencia de gobierno sin sobresaltos, por el bien del país y de todos los peruanos.