• SÁBADO 11
  • de abril de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA

De pura sangre

Conmemorando el Día del Caballo Peruano de Paso, mediante la Resolución Viceministerial N° 000081-2021-VMPCIC/MC, el Ministerio de Cultura declara Patrimonio Cultural de la Nación a los valores, conocimientos y prácticas del chalán para la crianza del caballo peruano de paso. Este reconocimiento se da por  constituir un complejo cultural de raíces populares que ha contribuido a la aparición y reproducción de un proceso de entrenamiento conocido como enfrenadura y de un tipo especial de equitación.

Esta conmemoración, que se celebra cada tercer domingo de abril, significa una expresión vívida del mundo rural costeño nacida del proceso de sincretismo y encuentro cultural.

Seguimiento

En la norma, encargan a la Dirección de Patrimonio Inmaterial y a la Asociación Cultural del Caballo Peruano de Paso la elaboración, cada cinco años, de un informe detallado sobre el estado de la cultura del chalán. De este modo, el registro institucional puede ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la crianza del caballo de paso peruano, los riesgos que pudiesen surgir en su vigencia y otros aspectos relevantes.

Historia

El viajero suizo Johann Jakob Tschudi (1838-1843), en sus memorias, describe a los chalanes como gente de color, especialmente hábiles en el manejo de estos animales, a los que tras años de paciente entrenamiento, lograban inducir a un particular movimiento o ‘paso’, que terminó por darle el nombre y una identidad particular al equino costeño.

Desde entonces, una serie de viajeros y cronistas describieron las características del chalán, convirtiéndolo en un arquetipo costumbrista del mundo rural costeño, con sus particulares atributos: el poncho, la camisa blanca, el sombrero de ala ancha y el pañuelo al cuello. De esta manera, aparece graficado en diversas acuarelas, óleos y fotografías del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Costumbre costeña

La presencia del chalán y su asociación a la cría y entrenamiento de caballos costeños da cuenta de la presencia de elementos y prácticas culturales del mundo ibérico que se introdujeron en los Andes en el siglo XVI y que fueron definiendo el carácter híbrido y sincrético de la sociedad colonial peruana.

Los saberes asociados al chalán se vincularon originalmente a la tradición cultural del mundo rural costeño, identificándose su práctica en diversas haciendas, pueblos y caseríos a lo largo de todo el litoral. A inicios del siglo XX, la presencia del chalán terminó vinculándose fuertemente al imaginario costumbrista de la estancia y el campo costeño.

En ese sentido, justamente, el gremio agropecuario impulsó su oficialización por medio de concursos, eventos artísticos y espectáculos de caballos de paso, como fue el caso de la tradicional fiesta de Amancaes, que se celebraba en el distrito del Rímac, en Lima.

29 años tiene el reconocimiento del caballo de paso como oriundo de nuestro país.