• VIERNES 29
  • de mayo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
Arte e Historia peruana

Exposición presenta los rostros dados a Túpac Amaru II y Micaela Bastidas desde el siglo XIX


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


¿Tenía la magnanimidad de los cóndores; acaso llevaba el cabello largo  y lacio; y tenía el temple de 10 hombres? En la sala Mamá Angélica del Lugar de la Memoria (LUM), la conjetura se acompasa marcialmente con el step incaico grabado hace 98 años, en Nueva York, por la orquesta peruana de Daniel Alomía Robles.

La exposición Túpac Amaru y Micaela Bastidas: Memoria, símbolos y misterios, se erige sobre dos fechas claves. Se inauguró el 4 de noviembre del año pasado, a 240 años del inicio de la rebelión de José Gabriel Condorcanqui Noguera. Y el próximo 18 de mayo terminará su temporada en el LUM. Simbólico fin: en 1781 ambos personajes, sus familiares y lugartenientes fueron ejecutados por los realistas en la plaza de armas del Cusco.

Pero el precursor de la independencia no tenía rostro. El Perú del siglo XX, se la talló. Ya lo había dicho Pablo Macera, en 1975: “Túpac Amaru es un héroe sin cara”. Fue el historiador quien en un tríptico gigante en cuero, pintado en el siglo XIX por Tadeo Escalante, aseguró hallar el retrato de un Túpac Amaru a caballo. Es la imagen que abre la muestra.

Iconografía palaciega

La primera sala de la exposición –que contó con el asesoramiento del historiador Charles Walker, autor del libro La rebelión de Túpac Amaru– está dedicada a explorar las múltiples representaciones de ambos personajes elaboradas por artistas en distintos contextos. Esta iconografía alimentó y mostró la fascinación sobre Túpac Amaru y Micaela Bastidas a lo largo del tiempo.

“Lo que hemos querido explorar es cómo ha ido la oficialidad. El gobierno de las Fuerzas Armadas quiso encontrar un rostro de Túpac Amaru”. Enrique León, coordinador general del LUM de Miraflores, cuenta que en 1970 el gobierno del general Juan Velasco organizó un concurso de pintura “para perpetuar la imagen plástica del mártir de la independencia”. Si bien no hubo un ganador, hubo cuatro menciones honrosas: Milner Cajahuaringa, Ángel Chávez, Augusto Díaz Mori, Fernando Saldías.

En 1972, el salón Pizarro de Palacio cambió de nombre por salón Túpac Amaru. Se inauguró con un retrato del héroe elaborado por Néstor Quiroz. No era un artista conocido sino un policía que trabajaba en Palacio quien hacía retratos.

Dos años más tarde, en 1974, Palacio renueva la iconografía tupacamarista y encarga un retrato a Mario Salazar Izaguirre. “Era un oficial militar con estudios artísticos. Es decir, hay una mejor factura en esta obra”, cuenta León, también coordinador curatorial de la muestra. Es una de las más icónica representaciones del cusqueño.

Imagen estatal

La imagen de Túpac Amaru está muy asociada al velasquismo. El retrato que elaboró Milner Cajahuaringa sería muy utilizado en esa época en mítines del general piurano.

Al respecto, Christabelle Roca-Rey, en un capítulo del libro Mitologías Velasquistas (Lima, Fondo Editorial de la PUCP, 2020), recuerda que el trabajo más exitoso de la Dirección de Difusión de la Reforma Agraria (DDRA) fueron los afiches representados al estilo pop art. Estaban influenciados por los ya exitosos afiches de Mayo del 68 (Francia) y los de la revolución cubana. Los mensajes decían: “190 años después, Túpac Amaru está ganando la guerra”. O, “Túpac Amaru lo prometió, Velasco lo cumplió”.

Hablar de afiches es también hablar del trabajo del artista gráfico Jesús Ruíz Durand. Su trabajo icónico y estilizado de Túpac Amaru incluso retornó el año pasado a las calles, durante las marchas de noviembre, protagonizadas por los jóvenes del bicentenario.

El león descuartizado

La representación iconográfica de Túpac Amaru es anterior al gobierno de Velasco y va más allá de las fronteras. Se presenta la portada de El León descuartizado, la primera historieta hispanoamericana inspirada en él, de 1957, y publicada en México.

Y cuando retornó la democracia en 1980, Fernando Belaunde dio un homenaje a la figura del cacique Surimana y Tungasuca inaugurando un monumento en su nombre en el Cusco.

Será a inicios del XXI, que la imagen oficial del precursor vuelve a renovarse. En el 2002, con un Túpac Amaru elaborado por Armando Villegas tomaría el lugar del de Salazar en el famoso salón palaciego.

Para el 2010, Etna Velarde trae otra representación de Túpac Amaru y Micaela Bastidas, con una vestimenta más hispánica y representativa.

Micaela, bella y estratega

El rostro de Micaela Bastidas es un misterio total. También ha tenido diferentes representaciones a lo largo del siglo XX en lienzos, pósters y estampillas. Los estudios son imprecisos, si tuvo la piel cobriza o si fue zamba. “La única certeza es que fue extremadamente bella y estratega de la rebelión. Se encargaba de la logística, el armamento, los alimentos”, dice León.

La iconografía de ambos personajes está muy presente hasta hoy en el llamado “corredor tupacamaristas”, los pueblos de Tinta, Surimana, Tungasuca, Yanaoca.

Mirada contemporánea

La exposición avanza y tiene otra dinámica en la sala Yuyanapaq del LUM. Esta última está dedicada a lo contemporáneo, a la mirada que dan sobre ellos 14 artistas peruanos, basados en las certezas históricas, en las dudas de su imagen, en la creación iconográfica desarrollada décadas antes, se apropian de los personajes con diversas técnicas.

Uno de ellos prefirió trabajar sobre los dibujos de las firmas de ambos. Otro, Antonio Páucar, los representó como dos warakas de tres metros entrelazadas en el piso. Israel Tolentino se inspiró en el trabajo de Ruíz Durand para representa a Micaela Bastidas.

Alfredo Márquez hace un paralelo pop entre el Túpac Amaru representado por Reynaldo Arenas, y el rapero neoyoquino Túpac Shakur. Daniela Ortiz y Susana Torres reivindican la ascendencia afro de Micaela, mientras Jaime Domenack desarrolla un persona de historieta, Tupaqman: el héroe que defiende al desvalido.

La complementan 9 poemas escritos por Alejandro Romualdo, Magda Porta, Tulio Mora, Antonio Cisneros, José María Arguedas. Qué mejor que un verso de Chabuca Granda dedicada a ellos: Micaela, Micaela, dame la mano y te llevo/ Donde cenizas llovieron del recio Túpac Amaru.

Datos:

Las visitas presenciales a la exposición en el LUM (Bajada San Martín 151, Miraflores), van hasta el 18 de mayo, bajo reserva, llenando el formulario https://bit.ly/3qZlUUt. Horarios de visita: martes, jueves y sábados, de 10:00 a 15:00 horas.

Puede realizar también el recorrido 360° de la exposición en este enlace: https://bit.ly/3mxAIJx.

14 artistas peruanos participan de la muestra, entre ellos Fernando Bryce, Jaime Domenack, Susana Torres y Elliot Túpac. 

El miércoles 21, a las 17:00 horas, habrá un recorrido virtual comentado, a cargo de Leopoldo Lituma y Verónika Tupayachi. Por Zoom y Facebook Live del LUM.

El viernes 23, a la misma hora, el historiador Charles Walker conversará virtualmente con 5 de los artistas convocados.